FÉNIXes
Nunca había sentido
frío en el calor
la soledad a flor de piel
la tristeza como forma de expresión
el dolor de un beso;
y sin embargo aquí estoy
adormecido, envejecido,
contando las horas muertas
que caen desde el reloj;
y me cuesta respirar,
pensar, diferenciar,
lo que está bien, lo que está mal
en esta ciudad sin rumbo,
sin identidad, ni ley.
Para qué añorar las estrellas,
su luz ya extinta
despertar cada mañana
y ver un reflejo del sol
no sé si el aire que respiro
es el mismo que exhale ayer
he vagado sin sentido
en las ruinas del silencio
he mentido tanto, que ya no recuerdo,
donde inicia mi verdad;
es por todo lo que veo,
que quiero tener y no puedo,
es esta idea constante
que siempre ronda mi mente
llevándome hasta la muerte
para sentir que la vida
es algo más que el encierro.
Las astillas en mi piel
las arrugas en tu vientre
las luces indiferentes
de las sombras que nos tocan,
mientras percibo en tu boca
la tristeza reprimida;
no somos tan diferentes
ambos buscamos lo mismo
somos dos aves errantes
en busca de tierras nuevas
volando entre las cenizas
de un mundo que ha quedado atrás.
me encuentro ciego y desnudo
acariciando tu cuerpo
y brota un gemido ahogado
entre lágrimas y sudor;
sólo veo lo que quiero,
sólo siento odio y miedo
sombras que vencen la luz
noches que se hacen eternas;
con mis ansias, con tus penas,
en la mesa al descubierto
con estos grises matices
que desdibujan el cielo,
la puerta ha quedado abierta
para cuando te quieras ir
estoy cansado, perdido
y el tiempo sigue su curso,
nunca se da por vencido,
no retrocede jamás,
arrastra luces y sombras
para dejarnos vacíos.
Nunca había sentido
frío en el calor
la soledad a flor de piel
la tristeza como forma de expresión
el dolor de un beso;
y sin embargo aquí estoy
adormecido, envejecido,
contando las horas muertas
que caen desde el reloj;
y me cuesta respirar,
pensar, diferenciar,
lo que está bien, lo que está mal
en esta ciudad sin rumbo,
sin identidad, ni ley.
Para qué añorar las estrellas,
su luz ya extinta
despertar cada mañana
y ver un reflejo del sol
no sé si el aire que respiro
es el mismo que exhale ayer
he vagado sin sentido
en las ruinas del silencio
he mentido tanto, que ya no recuerdo,
donde inicia mi verdad;
es por todo lo que veo,
que quiero tener y no puedo,
es esta idea constante
que siempre ronda mi mente
llevándome hasta la muerte
para sentir que la vida
es algo más que el encierro.
Las astillas en mi piel
las arrugas en tu vientre
las luces indiferentes
de las sombras que nos tocan,
mientras percibo en tu boca
la tristeza reprimida;
no somos tan diferentes
ambos buscamos lo mismo
somos dos aves errantes
en busca de tierras nuevas
volando entre las cenizas
de un mundo que ha quedado atrás.
me encuentro ciego y desnudo
acariciando tu cuerpo
y brota un gemido ahogado
entre lágrimas y sudor;
sólo veo lo que quiero,
sólo siento odio y miedo
sombras que vencen la luz
noches que se hacen eternas;
con mis ansias, con tus penas,
en la mesa al descubierto
con estos grises matices
que desdibujan el cielo,
la puerta ha quedado abierta
para cuando te quieras ir
estoy cansado, perdido
y el tiempo sigue su curso,
nunca se da por vencido,
no retrocede jamás,
arrastra luces y sombras
para dejarnos vacíos.