tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Hay fuentes implacables, impensadas procedentes absolutamente de la ilusión de un hombre, que lo ayudan a seguir apostando a existir. Sin esa cuota de ficción predestinada, seria imposible atravesar las paredes del material más sólido, que insospechablemente ostentaría traspasar, estas puertas, claro está, son parte de la misma imaginación, la fracción negativa del supuesto mundo perverso, al que ese mismo hombre se enfrentará sin dejar rastros, en su mega agonía asfixiante, claramente generada por si mismo. Sus propios fantasmas lo obligaran a escapar o a resistir, según su temple, según su escénica ambivalencia, instalada en la matriz de su personalidad, desde su más temprana niñez.
La lucha diaria de los hombres grises, cuasi incoloros, transparentes, que velaran por si mismos, en los vaivenes de esta feria de las mentiras.
Que solo unos pocos habrán de lograrlo, no los mas fuertes por cierto, sino los obsecuentes del sufrimiento, aquellos que cargan su mochila de traiciones, desazones y melancolía, y con el corazón en la mano esperaran solo un espacio oportuno para solamente sonreír y seguir su quimera.
Hay fuentes implacables, impensadas procedentes absolutamente de la ilusión de un hombre, que lo ayudan a seguir apostando a existir. Sin esa cuota de ficción predestinada, seria imposible atravesar las paredes del material más sólido, que insospechablemente ostentaría traspasar, estas puertas, claro está, son parte de la misma imaginación, la fracción negativa del supuesto mundo perverso, al que ese mismo hombre se enfrentará sin dejar rastros, en su mega agonía asfixiante, claramente generada por si mismo. Sus propios fantasmas lo obligaran a escapar o a resistir, según su temple, según su escénica ambivalencia, instalada en la matriz de su personalidad, desde su más temprana niñez.
La lucha diaria de los hombres grises, cuasi incoloros, transparentes, que velaran por si mismos, en los vaivenes de esta feria de las mentiras.
Que solo unos pocos habrán de lograrlo, no los mas fuertes por cierto, sino los obsecuentes del sufrimiento, aquellos que cargan su mochila de traiciones, desazones y melancolía, y con el corazón en la mano esperaran solo un espacio oportuno para solamente sonreír y seguir su quimera.
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