Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Flagrante se presenta mi delito
a impulsos de un eterno desacato;
me acusa de volverme timorato
poniendo mi valor en Dios bendito.
Me acusa de extender lo que recito
haciendo de su fuego mi conato;
mundano siempre tacha de insensato
el modo con que a versos resucito.
Me grita que no atiendo a sus razones,
que torpe miro al mundo indiferente,
que lucho contra mis contradicciones
Le grito contumaz y fieramente
-no dándole cuartel ni concesiones-
que muero por vivirme libremente.
a impulsos de un eterno desacato;
me acusa de volverme timorato
poniendo mi valor en Dios bendito.
Me acusa de extender lo que recito
haciendo de su fuego mi conato;
mundano siempre tacha de insensato
el modo con que a versos resucito.
Me grita que no atiendo a sus razones,
que torpe miro al mundo indiferente,
que lucho contra mis contradicciones
Le grito contumaz y fieramente
-no dándole cuartel ni concesiones-
que muero por vivirme libremente.