Flautista de pan

D.L."Rebecca"

Flor de café
Flautista de pan

​

El flautista de pan,
que saborea las notas
a través del día
y termina a media noche,
hace su jornada;
crea una canción muerta
con mil y un orejas
intentando hablar, no escuchar.


Roba una cuchara,
coge la guitarra y todos,
un poco incrédulos,
miran bien con ambos ojos
lo que intenta explicar;
gime evadiendo sesear
y escupe saliva
pero habla, se puede escuchar.


Habla de algún perro,
de cómo corría gente
al pedir comida
y reía con la cola,
como un niño joven;
pero ahora ya no camina
por esa vergüenza
al verse sacrificado.


Habla de una madre;
su dinero no da migas
y quiere vestido
para danzar su canción,
cree ser soltera;
le obsequió una caricia,
él la besó tenaz
y luego alguien los pateó.


Habla del barbero,
quien sabe hacer caballeros
y él al no ser rico,
sólo le faltan treinta años
por comprar cabello;
pero no será así, dice él,
la dieron la mano
y acabó con un plomazo.


Habla de chiquillos,
ésos que pierden el tiempo
pateando el balón
y carecen de violencia;
son gente inocente,
de carácter inmaduro,
no obstante, el dinero
no les da nada de vida.


Habla de esto y aquello,
cuando porfía y señala,
marca su corazón
entre cientos de otras cosas;
no quiere terminar,
no darle fin a sus versos;
va a despabilar, pues,
sus propiedades robarán.


Habla sobre un millón,
aunque es una sola misión
y le pertenezca a él,
le explica al voluble mundo
sin dar culpable;
envuelve su flauta de amor,
reciamente exclama:
“De mí, el mundo es levadura”.


D.L."Rebecca"
 
D.L."Rebecca";4825116 dijo:
Flautista de pan

​

El flautista de pan,
que saborea las notas
a través del día
y termina a media noche,
hace su jornada;
crea una canción muerta
con mil y un orejas
intentando hablar, no escuchar.


Roba una cuchara,
coge la guitarra y todos,
un poco incrédulos,
miran bien con ambos ojos
lo que intenta explicar;
gime evadiendo sesear
y escupe saliva
pero habla, se puede escuchar.


Habla de algún perro,
de cómo corría gente
al pedir comida
y reía con la cola,
como un niño joven;
pero ahora ya no camina
por esa vergüenza
al verse sacrificado.


Habla de una madre;
su dinero no da migas
y quiere vestido
para danzar su canción,
cree ser soltera;
le obsequió una caricia,
él la besó tenaz
y luego alguien los pateó.


Habla del barbero,
quien sabe hacer caballeros
y él al no ser rico,
sólo le faltan treinta años
por comprar cabello;
pero no será así, dice él,
la dieron la mano
y acabó con un plomazo.


Habla de chiquillos,
ésos que pierden el tiempo
pateando el balón
y carecen de violencia;
son gente inocente,
de carácter inmaduro,
no obstante, el dinero
no les da nada de vida.


Habla de esto y aquello,
cuando porfía y señala,
marca su corazón
entre cientos de otras cosas;
no quiere terminar,
no darle fin a sus versos;
va a despabilar, pues,
sus propiedades robarán.


Habla sobre un millón,
aunque es una sola misión
y le pertenezca a él,
le explica al voluble mundo
sin dar culpable;
envuelve su flauta de amor,
reciamente exclama:
“De mí, el mundo es levadura”.


D.L."Rebecca"



Me recordó al cuento "El flautista de Hamelín"
supongo que te inspiraste en este cuento,
para tus preciosos versos, muy originales.
Un placer haber pasado, un beso.

:bienvenido:
 

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