Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
En verdad,
hoy no he visto salir el sol.
Y mi verdad es mustia,
y mi mirada es negra...
y negra mi existencia.
Y mi destierro es arena,
y lacra, y grande pena.
Y en su entraña,
el beso de aton no penetra:
tal es la guerra.
Mas en mi jardín,
una flor surgió de entre las piedras.
Y su carmín es suave,
y su luz, violeta.
y su rezo crece y se torna hierba.
y entre tal soledad,
sola esa flor es mi compañera:
rosa, mujer,
de entre las rocas su luz
nunca se quiebra.
Y en verdad,
en las noches la fiebre me atormenta,
y el azote del desprecio me flagela;
y la faz lunar se esconde,
y el corazón de la tierra tiembla.
Mas entre las rocas,
ella sonriente espera.
y su perfume me acoge,
y su belleza aterra:
y es su soledad hermosa gema.
Y esa flor no muere,
ni su pétalo mengua.
y esa flor es de agua,
y su rocío me quema...
y ella es una flor entre las piedras.
hoy no he visto salir el sol.
Y mi verdad es mustia,
y mi mirada es negra...
y negra mi existencia.
Y mi destierro es arena,
y lacra, y grande pena.
Y en su entraña,
el beso de aton no penetra:
tal es la guerra.
Mas en mi jardín,
una flor surgió de entre las piedras.
Y su carmín es suave,
y su luz, violeta.
y su rezo crece y se torna hierba.
y entre tal soledad,
sola esa flor es mi compañera:
rosa, mujer,
de entre las rocas su luz
nunca se quiebra.
Y en verdad,
en las noches la fiebre me atormenta,
y el azote del desprecio me flagela;
y la faz lunar se esconde,
y el corazón de la tierra tiembla.
Mas entre las rocas,
ella sonriente espera.
y su perfume me acoge,
y su belleza aterra:
y es su soledad hermosa gema.
Y esa flor no muere,
ni su pétalo mengua.
y esa flor es de agua,
y su rocío me quema...
y ella es una flor entre las piedras.