Enrique Romero
Poeta recién llegado
Espero no enamorarme, no amar,
flores blancas que aún conservo
flores de vida que se acaba
como nuestro amor furtivo
al cenit de la mañana.
Espero no verte, no recordarte,
flores blancas, pétalos de ilusiones,
con aroma de tu risa,
suaves en mis dedos frágiles,
me indican el horizonte,
donde lentamente palidece.
Espero no se marchiten las flores,
tanta voluntad no puede ser para nada,
espero no olvidarte, tanto amor
no puede ser solo canción de olvido.
Pura y firme, flores blancas,
que me tranquilizan, que me hacen recordar,
vivaces como tu cuerpo, suave fragancia,
blancas, como el algodón o la azucena.
Una que llevaste en tu pelo,
fugaz adorno que me incitó a quererte,
más de lo que imaginaría,
pálido color escondido en tu voz,
en tus dedos y en tus palabras.
Flores blancas marchitas, olvidadas,
trémulas después de varios contratiempos,
que en todo contraste fueron bellas
en tu cabeza, como tu amor,
como tu entera.
Y ahora que?
Flores sin aroma inolvidable,
sin pétalos de paraísos alcanzados,
deambulan en el viento, sin amor,
con recuerdo y lamento,
y también con pavor.
flores blancas que aún conservo
flores de vida que se acaba
como nuestro amor furtivo
al cenit de la mañana.
Espero no verte, no recordarte,
flores blancas, pétalos de ilusiones,
con aroma de tu risa,
suaves en mis dedos frágiles,
me indican el horizonte,
donde lentamente palidece.
Espero no se marchiten las flores,
tanta voluntad no puede ser para nada,
espero no olvidarte, tanto amor
no puede ser solo canción de olvido.
Pura y firme, flores blancas,
que me tranquilizan, que me hacen recordar,
vivaces como tu cuerpo, suave fragancia,
blancas, como el algodón o la azucena.
Una que llevaste en tu pelo,
fugaz adorno que me incitó a quererte,
más de lo que imaginaría,
pálido color escondido en tu voz,
en tus dedos y en tus palabras.
Flores blancas marchitas, olvidadas,
trémulas después de varios contratiempos,
que en todo contraste fueron bellas
en tu cabeza, como tu amor,
como tu entera.
Y ahora que?
Flores sin aroma inolvidable,
sin pétalos de paraísos alcanzados,
deambulan en el viento, sin amor,
con recuerdo y lamento,
y también con pavor.
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