Anthony Yupanqui Lorenzo
Poeta recién llegado
Apagaste lo encendido,
y cómo blasfemaste mis credos.
En una taza negra he guardado,
tu dulce azúcar: El más deseado cuerpo.
Me suicidé ante tus ojos,
y tus pupilas susurraron: Estás muerto.
Las pieles nuestras entonces fornicaron
de pasiones góticas remordidas sin freno.
Traté de huir del vicioso averno,
y tus llamas rostizaron mis deseos.
No existen cielos ni mares ¡Qué demencia!
Vicioso anhelo, pasión pagana.
y cómo blasfemaste mis credos.
En una taza negra he guardado,
tu dulce azúcar: El más deseado cuerpo.
Me suicidé ante tus ojos,
y tus pupilas susurraron: Estás muerto.
Las pieles nuestras entonces fornicaron
de pasiones góticas remordidas sin freno.
Traté de huir del vicioso averno,
y tus llamas rostizaron mis deseos.
No existen cielos ni mares ¡Qué demencia!
Vicioso anhelo, pasión pagana.