Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Amor, mis ojos hoy trenzaron versos
urdiéndose con hilo de añoranza,
apenas un recuerdo en la balanza
los deja contumaz aquí dispersos.
Que el tiempo juega en contra me repito
pues es finito
el sol ardiente
que en la batiente
del alma rea,
caracolea
y aguarda que las sombras con su abrazo
se avienten para siempre de un plumazo.
Mendiga de los besos a deshora
que agraman taciturnos en mi puerta,
esclava y a la vez por ti liberta,
tan pronto meretriz como señora.
Me basta la mitad de tu sonrisa,
beberla aprisa
por si se esfuma
cuan fuera bruma
mientras mis dedos
caminan ledos
hacia el abismo arcano que me imana
y eterno a mi conciencia llama andana.
Mas sabes que los sueños son perversos
si preñan despertares de esperanza
y tornan cada gris de su semblanza
en un falsario iris donde inmersos
sonámbulos regamos lo marchito
sordos al grito
que clama urgente
nuestro presente...
Ardua tarea
si no desea
mi vida, más que estar en tu regazo,
aun rogando a la tuya algún pedazo.
Debajo de las ruinas de la aurora
enlazo este cantar en tinta yerta
aunque jamás mi letra fue tan cierta
ni el llanto más real que lo es ahora.
Mas niego la mayor y desta guisa
la poetisa
alza su pluma
y al sueño inhuma
junto a sus credos,
simples remedos
que al fin se muestran fuera del Nirvana,
endebles como frágil porcelana.
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