Jesus Arriaza
Poeta recién llegado
Podría insinuar, mentiroso, tu olvido,
ignorar la noche que guarda tu nombre entre sus estrellas,
podría tan solo escribirte como póstumo homenaje,
pero el pincel entre mis manos, niña hermosa, me obliga a retratarte.
Podría escupir la ira que me invade,
pero me ahogo aquí, habiéndote regalado un mar de amores,
sabiendo que mañana y mi muerte, serán igual,
a la sombra de tu paso entre mis galaxias consumidas.
Te he amado, sabe el viento que nos arrastra, que así fue,
me has amado, sé yo por tus huellas en la memoria y mi piel,
que nos hemos querido y no cabe duda,
que pudimos estar ahora acá,
escribiendo esto juntos, con otro título y gusto a miel.
Aún agradezco, tu valor de coincidir conmigo,
en este mundo arrebatado, coincidir, tan solo eso,
a pesar de lo fatídico y el interminable olvidar,
a pesar de la esperanza intermitente y los días de añorar.
Pesa la tristeza y la falta de un reparo niña mía,
al mundo nuestro y el visceral de las lágrimas dispersas,
al compás de nuestras almas, a los monótonos días,
al sinsentido vida que me clavó tu partir.
Quisiera colgarme del cuello la panacea a tu existencia,
pero volvería donde ahora estoy extrañando,
por sentir tu beso calmo en mis labios alterados,
por un abrazo que reconstruya mi existencia,
por ti y tan solo eso,
por ti, así sin más.
ignorar la noche que guarda tu nombre entre sus estrellas,
podría tan solo escribirte como póstumo homenaje,
pero el pincel entre mis manos, niña hermosa, me obliga a retratarte.
Podría escupir la ira que me invade,
pero me ahogo aquí, habiéndote regalado un mar de amores,
sabiendo que mañana y mi muerte, serán igual,
a la sombra de tu paso entre mis galaxias consumidas.
Te he amado, sabe el viento que nos arrastra, que así fue,
me has amado, sé yo por tus huellas en la memoria y mi piel,
que nos hemos querido y no cabe duda,
que pudimos estar ahora acá,
escribiendo esto juntos, con otro título y gusto a miel.
Aún agradezco, tu valor de coincidir conmigo,
en este mundo arrebatado, coincidir, tan solo eso,
a pesar de lo fatídico y el interminable olvidar,
a pesar de la esperanza intermitente y los días de añorar.
Pesa la tristeza y la falta de un reparo niña mía,
al mundo nuestro y el visceral de las lágrimas dispersas,
al compás de nuestras almas, a los monótonos días,
al sinsentido vida que me clavó tu partir.
Quisiera colgarme del cuello la panacea a tu existencia,
pero volvería donde ahora estoy extrañando,
por sentir tu beso calmo en mis labios alterados,
por un abrazo que reconstruya mi existencia,
por ti y tan solo eso,
por ti, así sin más.