BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo no tengo amigos,
ni empleo, ni jornada
laboral estable, ni precipicios
por donde caerme si me entra
el sueño bendito.
Tampoco tengo horarios,
ni oficinas, ni empleados
a cargo, ni empresas que cuidar
de la podredumbre, ni aspiraciones
concretas que llevar a cabo.
Por no tener, no tengo ni coche.
Y mucho menos, moto.
No tengo sueños inalcanzables,
ni mujeres que me atormenten,
ni fortunas que dilapidar, o bálsamos
que curen cicatrices.
Mi poesía, si la puedo llamar así,
surge espontánea, libre, y no es una
manera ritual de emprender un vuelo
hacia el más allá, donde se hallan los muertos.
Por no tener, no tengo ni soledades.
©
ni empleo, ni jornada
laboral estable, ni precipicios
por donde caerme si me entra
el sueño bendito.
Tampoco tengo horarios,
ni oficinas, ni empleados
a cargo, ni empresas que cuidar
de la podredumbre, ni aspiraciones
concretas que llevar a cabo.
Por no tener, no tengo ni coche.
Y mucho menos, moto.
No tengo sueños inalcanzables,
ni mujeres que me atormenten,
ni fortunas que dilapidar, o bálsamos
que curen cicatrices.
Mi poesía, si la puedo llamar así,
surge espontánea, libre, y no es una
manera ritual de emprender un vuelo
hacia el más allá, donde se hallan los muertos.
Por no tener, no tengo ni soledades.
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