Precoces onduladas ondas danzantes,
Sonrisas blancas de espuma
Seducidas por las caricias de un viento y
por la oratoria hiperbólica de sus sonidos
Balbucean una y otra vez:
S u m érgete Sumé r g e t e
soy e l m a r
Resistí sin moverme
Mis pies granulados ya no eran mi descanso
Flotaba en la superficie de mis enajenaciones,
En los contornos del sentido obtuso
Mis sentimientos olvidados se ensamblaron
Confabulaban todos ellos en mi contra
En una orquesta
De sonidos lacónicos y profusos
La arena, La playa, las rocas Las olas...
Tus marinos ojos morenos querida Mía,
El sol, las simples avecitas y tus besos a distancia
El gran retrato del firmamento derretido
Tu líquido vientre aplanado
¡Que dicha!
Atormentado,Lánguido por tan beatas melodías que profanaban mi alma,
Desperté de la inconsciencia certera por nebulosas voces
Las cuales recorrían a esa altura hasta mis ideas no concebidas,
Inoculadas por burbujas oscilantes provenientes del profundo oscuro infinito:
R
A
M
El
Soy
Que
Ven
¡Cómplices!
¡Cómplices! eran las aladas bailarinas que me envolvieron,
Cómplices suaves y delicadas
Diáfanas ninfas del salado bosque azul
Sedosos extractos fugaces
De algo parecido
Al amor
¡Ah!
El cielo de los peces, sin peces me esperaba,
Ya las proféticas gaviotas habían escrito mi destino
En los pizarrones del hipócrita viento anaranjado
Caí
Suspendido
Al cielo de arena,
A la superficie del profundo laberinto de mis sentidos y sinsabores
Donde la luz emerge en polvo y en grano
Provenientes de astros vivos que comen y se reproducen
Mi cabeza se estrelló con nubes inmóviles y con un viejo sol apagado
Victima de las musas que en tiempos de su mocedad
Reflejaban su rostro, La oscuridad es mi mediodía,
Mis ojos son lunas de mis reflejos rotos -me dijo-.
Desde entonces amor mío,
No escucho más que espirales de burbujas
En los celestes parajes de la incertidumbre
Con escamas y alas vuelo por el hondo cielo de los caídos con dicha
Esperando que escuches el dulce canto de la playa.
Sonrisas blancas de espuma
Seducidas por las caricias de un viento y
por la oratoria hiperbólica de sus sonidos
Balbucean una y otra vez:
S u m érgete Sumé r g e t e
soy e l m a r
Resistí sin moverme
Mis pies granulados ya no eran mi descanso
Flotaba en la superficie de mis enajenaciones,
En los contornos del sentido obtuso
Mis sentimientos olvidados se ensamblaron
Confabulaban todos ellos en mi contra
En una orquesta
De sonidos lacónicos y profusos
La arena, La playa, las rocas Las olas...
Tus marinos ojos morenos querida Mía,
El sol, las simples avecitas y tus besos a distancia
El gran retrato del firmamento derretido
Tu líquido vientre aplanado
¡Que dicha!
Atormentado,Lánguido por tan beatas melodías que profanaban mi alma,
Desperté de la inconsciencia certera por nebulosas voces
Las cuales recorrían a esa altura hasta mis ideas no concebidas,
Inoculadas por burbujas oscilantes provenientes del profundo oscuro infinito:
R
A
M
El
Soy
Que
Ven
¡Cómplices!
¡Cómplices! eran las aladas bailarinas que me envolvieron,
Cómplices suaves y delicadas
Diáfanas ninfas del salado bosque azul
Sedosos extractos fugaces
De algo parecido
Al amor
¡Ah!
El cielo de los peces, sin peces me esperaba,
Ya las proféticas gaviotas habían escrito mi destino
En los pizarrones del hipócrita viento anaranjado
Caí
Suspendido
Al cielo de arena,
A la superficie del profundo laberinto de mis sentidos y sinsabores
Donde la luz emerge en polvo y en grano
Provenientes de astros vivos que comen y se reproducen
Mi cabeza se estrelló con nubes inmóviles y con un viejo sol apagado
Victima de las musas que en tiempos de su mocedad
Reflejaban su rostro, La oscuridad es mi mediodía,
Mis ojos son lunas de mis reflejos rotos -me dijo-.
Desde entonces amor mío,
No escucho más que espirales de burbujas
En los celestes parajes de la incertidumbre
Con escamas y alas vuelo por el hondo cielo de los caídos con dicha
Esperando que escuches el dulce canto de la playa.