Agustín Nicolás
"El recuerdo es el idioma de los sentimientos"
Frío y noche
El frío cubre la noche de verano,
tierra húmeda.
La luz de la calle espejea en el pasto,
los grillos cantan, tiritando.
Las pieles se achinan,
los perros y los gallos, ensimismados,
hunden su cabeza,
conservando su calor.
Las plantas de frutas
imploran por el sol;
titilan flores amarillas
del pepino y del melón.
Duerme el pueblo,
las hojas se sacuden el rocío
con la brisa que prosigue su inestable vuelo.
Me toca, eriza mi piel, me sonrío.
El frío y la noche
se entrelazan como amantes
lo que resta de la madrugada.
El sueño, ese dulce goce
que aleja la realidad agobiante,
me busca, y yo me arrojo a la almohada.
Pasará el frío,
pasará esta noche.
Volverá el estío...
¿Volverá el tiempo en que mi corazón ya no solloce?
El frío cubre la noche de verano,
tierra húmeda.
La luz de la calle espejea en el pasto,
los grillos cantan, tiritando.
Las pieles se achinan,
los perros y los gallos, ensimismados,
hunden su cabeza,
conservando su calor.
Las plantas de frutas
imploran por el sol;
titilan flores amarillas
del pepino y del melón.
Duerme el pueblo,
las hojas se sacuden el rocío
con la brisa que prosigue su inestable vuelo.
Me toca, eriza mi piel, me sonrío.
El frío y la noche
se entrelazan como amantes
lo que resta de la madrugada.
El sueño, ese dulce goce
que aleja la realidad agobiante,
me busca, y yo me arrojo a la almohada.
Pasará el frío,
pasará esta noche.
Volverá el estío...
¿Volverá el tiempo en que mi corazón ya no solloce?