Del látigo y el grito
de los gemidos que piden perdón
cansados de tanto frotarlos
cerrar los ojos y pensar en alguien más
porque no somos suficientes
ni tú, ni yo;
estamos de cuerpo presente
pero el alma y el corazón
aún permanecen ausentes
más allá de la verdad,
más allá de nuestro alcance;
ven y lame mis heridas
bésame y dame tu ser
tenemos hasta amanecer
todas estas sombras
para armarlas y desarmarlas
para unirlas y quebrarlas
dejarlas en pedazos, rotas,
como me rompiste el alma.
La noche nos fluye por dentro
me debes mucho por dar
acompáñame a llorar
porque estamos muertos,
nacimos tan indefensos
y nos ha cambiado el tiempo
estamos tan enfermos
contagiados de locura
ansiosos por conocer
si somos uno del otro;
yo sólo quiero tu cuerpo
algo para golpear,
yo solo quiero tus pechos
algo que me haga recordar
lo que era la inocencia
donde no tenía nada
que perder o que ganar;
deja que suba tu falda
que baje por tus caderas
deja que lama tus piernas
que caiga de nuevo a tus pies,
quiero jugar en la cama
a marcar con fuego ardiente
cada parte de tu piel,
quiero quitar de tus hombros
el peso de acarrear el alma
dejar tan sólo
fuego y escombros,
porque eso soy
ceniza y polvo
tiempo perdido
tan sólo un eco
otro lamento
un remolino
que vuela al viento
y cuando se ha ido
no deja nada
que recordar;
nuestras soledades fueron el motivo
ese deseo de sentirnos aún vivos
a pesar de la rutina,
nos fuimos acostumbrando
a castigarnos
sin decir una palabra,
tan sólo con la mirada;
sangre y caos
es lo que queda a nuestro paso
y por más que lo intentamos
no podemos perdonar,
nos sobran razones para continuar
lastimándonos.
de los gemidos que piden perdón
cansados de tanto frotarlos
cerrar los ojos y pensar en alguien más
porque no somos suficientes
ni tú, ni yo;
estamos de cuerpo presente
pero el alma y el corazón
aún permanecen ausentes
más allá de la verdad,
más allá de nuestro alcance;
ven y lame mis heridas
bésame y dame tu ser
tenemos hasta amanecer
todas estas sombras
para armarlas y desarmarlas
para unirlas y quebrarlas
dejarlas en pedazos, rotas,
como me rompiste el alma.
La noche nos fluye por dentro
me debes mucho por dar
acompáñame a llorar
porque estamos muertos,
nacimos tan indefensos
y nos ha cambiado el tiempo
estamos tan enfermos
contagiados de locura
ansiosos por conocer
si somos uno del otro;
yo sólo quiero tu cuerpo
algo para golpear,
yo solo quiero tus pechos
algo que me haga recordar
lo que era la inocencia
donde no tenía nada
que perder o que ganar;
deja que suba tu falda
que baje por tus caderas
deja que lama tus piernas
que caiga de nuevo a tus pies,
quiero jugar en la cama
a marcar con fuego ardiente
cada parte de tu piel,
quiero quitar de tus hombros
el peso de acarrear el alma
dejar tan sólo
fuego y escombros,
porque eso soy
ceniza y polvo
tiempo perdido
tan sólo un eco
otro lamento
un remolino
que vuela al viento
y cuando se ha ido
no deja nada
que recordar;
nuestras soledades fueron el motivo
ese deseo de sentirnos aún vivos
a pesar de la rutina,
nos fuimos acostumbrando
a castigarnos
sin decir una palabra,
tan sólo con la mirada;
sangre y caos
es lo que queda a nuestro paso
y por más que lo intentamos
no podemos perdonar,
nos sobran razones para continuar
lastimándonos.