BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre, como luz trasera
de un patio cualquiera, veo
mi cuerpo embalsamado
proceder a la deriva, con su
quimera, olvidándose de lo dado
y de lo muerto. De lo vivo
aún no se olvida, se tambalea,
furtivamente, sobre ello: y ofrece
cosas a esas manos que percibe
fuera de sus límites. Estancado
que no roto, inmemorial, como
las fuentes ceremoniosas, se obliga
con voluntad titánica, a padecer
los rigores del invierno: fluye su esperma
del que se alimentan, terribles danzantes
y secretos enigmas. Y desesperado,
y furioso mendigo, se esclaviza a poseer
su miseria entre bandos desconsentidos.
©
de un patio cualquiera, veo
mi cuerpo embalsamado
proceder a la deriva, con su
quimera, olvidándose de lo dado
y de lo muerto. De lo vivo
aún no se olvida, se tambalea,
furtivamente, sobre ello: y ofrece
cosas a esas manos que percibe
fuera de sus límites. Estancado
que no roto, inmemorial, como
las fuentes ceremoniosas, se obliga
con voluntad titánica, a padecer
los rigores del invierno: fluye su esperma
del que se alimentan, terribles danzantes
y secretos enigmas. Y desesperado,
y furioso mendigo, se esclaviza a poseer
su miseria entre bandos desconsentidos.
©