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Gastar saliva por gastar saliva

Tema en 'Prosa: Obra maestra' comenzado por Julius 12, 14 de Enero de 2015. Respuestas: 2 | Visitas: 497

  1. Julius 12

    Julius 12 Poeta que considera el portal su segunda casa

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    .Repentinamente serio ( mientras pega etiquetas en los envases que requieren la producción del menjunje de cualidades nutricias nada comunes y a la vez haciendo los cálculos sobre las pérdidas y las ganancias de tal modo que no se entorpezcan los futuros pasos hacia la riqueza), Lucio mira de soslayo a su mujer Lucía, quien teje y reteje las fibrosas y coloridas capas de papel estraza que - ¡ oh, hallazgo!-, encontró revolviendo residuos domiciliarios en la avenida, adelantándose así a los cartoneros que ni bien la veían se quedaban estupefactos de que les ganara de mano. Es que Lucía es una gran administradora y no puede evitar su compulsión de aprovechar todo lo que halla a su paso. En este caso ha decidido crear con su meticuloso tejido un acolchado primoroso que estrenará en el siguiente invierno y aunque ha advertido, como es habitual, la mirada suspicaz que le echa Lucio mientras se afana en su tarea, no se le mueve un pelo, pues como en esta cuestión de economizar hasta en las palabras se identifican como dos gotas de agua, Lucía se limita a levantar la vista del tejido sólo para reprobar, ya que su interpretación es que él quiere obligarla a decir algo, es decir: quiere inducirla a gastar saliva por gastar saliva. Entonces Lucio, haciendo un gesto aventurado y triunfal, va sorbiendo el trigésimo mate de yerba usada unas diez semanas seguidas y arriesga: " vos, sabes que se gastan las suelas y los tacos en demasía con estos once pisos que hay que bajar por la escalera, ¿no?"
    _¡ Ajá!- exclama Lucía displicente-, pero bajar por el ascensor consume electricidad y acordamos no pagar ni un sólo centavo más por ese oneroso fluido...
    _ Pero reponer muy seguido suelas y tacos cuesta demasiado...a lo que hay que agregar el desgaste producido por las flexiones constantes del encambre y el ante-pie, aunque los proteja con grasa fresca de vaca-, argumenta Lucio que ha estado acariciando sus buenos zapatos con ternura al recordar los diez años de servicio constante.
    _ ¿ Ahora se te dio por quejarte?- retruca Lucía-, mejor fíjate en mis queridos zapatos que pasaron dieciocho años protegiendo mis pies...
    En verdad, Lucio envidia los impecables zapatos de Lucía que además brillan como el sol, lo cual fue logrado con su manía de hacer dieta vegetariana y las constantes súplicas al verdulero de la esquina que ya harto de escucharlas las provee en forma gratuita. Esa dieta la mantiene liviana, liviana como una pajarita, por eso anda por los ambientes del departamento a saltos de mata hasta que logra levitar a unos dos centímetros del piso. Pero nada es perfecto y cuando debe salir a buscar sus basuras ( cartones, papeles etcétera.), ni bien vuelve Lucio nota en su rostro el suplicio que padeció en sus andanzas ya que sus hermosos zapatos son un número chico y demasiado angostos para sus pies actuales, todo lo cual le produce callosidades y malformaciones varias.
    Por su parte, aunque Lucio dista de tener sobrepeso, suele aparecer muy hinchado debido al mal hábito de sorber mates y comer pan mojado todo el tiempo, además de su constante ingestión de las sobras del producto proteico que es un alimento recomendable por su efecto inmunizador y vigorizador cuya composición es sencillamente a base de insectos disecados obtenidos en la autopista vecina durante muchas noches pasadas a la intemperie, sitio donde los obtienen en abundancia. En realidad, nadie más que ellos sabe el modo de cocinar y dar sabor a ese alimento que tan agradable le resulta a la creciente clientela de los edificios contiguos. Pues bien, Lucio además envidia a Lucía porque a ella no le cuesta afianzarse y prevalecer en todo. En cambio Lucio aun apelando a su mayor afán, a su mejor esfuerzo, raramente consigue descollar. Por eso, esta vez, dispuesto a sacar alguna ventaja le dice de sopetón: " Sin duda tus zapatos están en mejores condiciones...Lucía, sin duda...pero ocurre que con los míos mis pies se sienten como panchos por su casa...en cambio los tuyos, querida, te hacen gastar a menudo una lija de agua por suela con el fin de mejorar sus irregularidades... pero con el agravante de tu rengueo cada vez que vuelves de tus andanzas además de reflejar el martirio en tu cara, antes y después de tus vuelos de pajarita..."
    Sin embargo, Luisa desdeña el comentario pues no está dispuesta a perder un tranco de pollo y ante la mordacidad burlona de su marido apela a la indiferencia y se enfrasca en la prolija costura del acolchado de papel de estraza, del cual se permitirá distraerse sólo cuando miré de soslayo el reloj, el cual le recuerda lo innecesario de perder siquiera un minuto en paparruchas, vale decir : la pérdida de los incontables minutos que va a necesitar para llegar a su ambición de enriquecerse para siempre...
    Ciertamente que al optar por trabajar sin horarios ( de día y de noche también),prefirieron sacrificar el descanso por el entusiasmo que le diese algún valor a sus vidas, lo que traducido quiere decir que, desde que se dedicaron al inmunizador-culinario ambos sintieron que alcanzaron el cielo con las manos. Por supuesto que fueron muy minuciosos al proveerse de insectos mediante la caza masiva en la autopista mencionada, los cuales (a pesar de la merma), se reproducen rápidamente y pululan allí como si nada. No hay que olvidar que sin ellos carecerían de la materia prima para macerar las tan ponderadas vitaminas al estilo cara-raba-bajo.
    Conviene aclarar, previniendo algún conato de repulsión, el método utilizado para que la materia prima ya fraccionada se conserve en sus envases sin ningún vencimiento y en perfecto estado, pero sin dejar de hacer hincapié en otros aspectos. Uno: cabría preguntarse si con la incesante labor de desterrar bichos de la autopista Lucía y Lucio incurren en el desequilibrio ecológico. Digo nó , que nó, que de ninguna manera no porque con el reciclaje permanente de los bichos, se ha contribuido a sanear de bacterias, parásitos y virus, a una gran parcela de la hiper-poblada ciudad. Dos: Se debería reconocer con criterio amplio que Lucía y Lucio descubrieron la innovadora vacuna masiva contra las diversas pestes obviamente reconocidas. Equivale a decir: que los animosos consumidores se vacunan contra todo, incluidos ellos mismos porque Lucía y Lucio consiguieron conservar en buen estado la materia bacteriológica simple y llanamente con Formol y, como se sabe, el Formol mata todo y mantiene todo impoluto. No obstante, es importante destacar que el Formol posee algo indeseable que ni siquiera Lucía y Lucio pudieron resolver del todo. La traba de trabajar con el Formol es que el Formol vuelve locos a los felices productores porque los hace llorar a mares, de un modo comparable a como hace llorar la cebolla cruda pero cien veces peor.
    Ahora bien, ya pugna la pregunta que hasta ahora estuvo encarcelada: ¿ Cómo Obtener el Formol a un precio irrisorio?
    Bien, el entusiasta matrimonio acude con regularidad al laboratorio del medio hermano de Lucio, quien, para evitar el tedioso cicateo a que es sometido y con tal de sacarse de encima a esos dos pesados, escogió ofertar el conservante envasado en damajuanas que esos detestables parientes por fin acarrean muy orondos.
    Pero ¿ cómo lograron ellos evitar llorar a mares? Lucía fue la primera y, por el momento, la única en lograrlo. Utilizando una ingeniosa investigación terminó por comprar unas antiparras modificadas que anularon asombrosamente la copiosa acción de sus lagrimales. El pobre Lucio, no las consiguió pero no pierde la esperanza de comprarlas alguno de estos días en lo de ese Ferretero medio opa, medio lelo, que se equivoca al dar los costos, siempre a favor del cliente. El pobre Lucio sabe que Lucía jamás consentirá en prestarle las antiparras modificadas y por supuesto si fuesen suyas él tampoco se las prestaría por una razón de sumo peso: el uso duplicado enseguida las volvería inservibles. Por lo tanto Lucía, siguiendo ese criterio, en cuanto termina su tarea oculta sus antiparras.
    Respecto a los gastos de los servicios y demás cargos del departamento que habitan en el undécimo, llegaron a un acuerdo: los lápices comprados en una oferta de todo por dos pesos, duraran unos seis años. La luz, alimentada por los cirios que sustrajeron discretamente de la Parroquia al finalizar las Pascuas, unos siete meses. El costo de un Televisor o de cualquier otro artefacto inteligente, ni bien quisieron comprarlos, aplastaron la idea, la hicieron "sonar". La cocina de leña funciona con ramas secas recogidas de la plaza cercana y así ocurre con cada bien mueble analizado con lógica y al pormenor.... Pero hoy Lucía sufrirá un cambio metabólico asombroso porque mientras ella continúa tejiendo las capas cada vez más densas del acolchado de colorido papel de estraza, Lucio ha estado cavilando para resolver el dilema que lo trae de cabeza ¿Cómo hacer para no seguir gastado al bajar las escaleras hasta la planta baja las suelas y los tacos de su amados zapatos?
    Y de pronto sucede, su mollera se ilumina con una luz potente que le hace gritar como un insano, es un grito salvaje de triunfo que lo lleva abrir el gran ventanal del comedor cuyos goznes oxidados chirrean necesariamente. Es entonces que , sin mirar hacia abajo, hacia el vacío del onceavo piso Lucio se lanza temerariamente a pedalear con energía inmensurable y una idea fija. Lucio pedalea una bicicleta y la bicicleta se desliza por una rampa superflua en forma de caracol y él no cesa de pedalear con la expresión de un místico, con el entusiasmo de un poeta, con la absoluta libertad de un loco y Lucía, que ha abandonado su costura simplemente por curiosidad, se siente de pronto arrobada por aquella genialidad inesperada y observa con sumo orgullo como su buen Lucio acaba de imaginar una invención inimitable que le impedirá gastar las suelas y los tacos ... Con esa emoción que le atraviesa el cuerpo como una rayo, Lucía revive en su cuerpo gastado por las constantes economías, la pasión del viejo idilio y llora con esas lágrimas que detesta, lágrimas que de repente despiertan sus ansias de amar, dormidas por la economía del sentimiento y en esa rara instancia, ella recupera todo el pasado amoroso y dirige un grito de admiración a su amado esposo: "Pero ¡ Mi Lucio amado, Lucio, Lucio!" Pero él, absorbido por la libertad duramente conquistada, no oye ni quiere oír, su única pasión es seguir pedaleando su bicicleta por la rampa en forma de caracol que le economizará el desgaste de sus zapatos. Sin embargo, Lucía, fuera de sí, turulata de amor, de ese amor resucitado que requiere perentoria satisfacción, desnudándose con arrebato, insistirá:
    "¡ Lucio, querido, ven tómame!". Su reclamo será en vano. Lucio ha borrado de su conciencia temporal todo lo que ella ha recuperado y no escucha ni quiere escuchar. Sin embargo, la tenacidad será para ella el imperativo pasional irrevocable y tal vez por eso Lucio afloja resignado apenas por un momento el pedaleo de su bicicleta y eleva unos ojos suplicantes para que su mujer ya se calle, para que ya no diga ni "mu"... ¡ Crasa debilidad que le hace perder la concentración del pedaleo! y es por ese detalle insignificante que la bicicleta y la rampa desaparecen y Lucio desorientado, cae en picada desde el quinto piso a la vereda donde maltrecho, descalabrado, con voz gutural y en un postrer esfuerzo mascullará: "¡ Es inútil, Lucía nunca podrá quitarse la manía de gastar saliva por gastar saliva!"
     
    #1
    Última modificación: 18 de Enero de 2015
  2. Cecy B

    Cecy B Hechicera de palabras

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    Bueno, ante todo gracias por la invitación a leer tu cuento.
    Visualizaba mientras leía, trataba de imaginar, y vi a tus personajes pensándolos desde sus intentos múltiples por salir del tedio. Los sentí inmersos en un mundo de ahorro que incluye al ahorro de las emociones también.
    Soy una lectora muy respetuosa de la obra ajena, vos sabés acerca de las ideas que deseaste plasmar en esta historia, pero lo bueno de la interacción con el lector es la posibilidad de tomar un texto, filtrarlo a través de la propia óptica, y poder dar una devolución como la que te doy.
    Muchas gracias Julius nuevamente por permitirme leerte en prosa.
    Feliz viernes :)
     
    #2
    Última modificación: 9 de Noviembre de 2018
  3. Julius 12

    Julius 12 Poeta que considera el portal su segunda casa

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    Gracias por tu generosa y dedicada lectura. Si ha despertado tu interès y encuentras en este pequeño cuento algùn valor me doy por satisfecho. Saludo respetuoso. Julius
     
    #3
    A Cecy B le gusta esto.

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