josepanton
Poeta recién llegado
Gaviota de los ojos hundidos.
Gaviota moribunda de alquitrán y de silencio.
Mientras pides explicaciones a los hombres, sedientas dunas
se prenden a tus patas descalzas.
Es abril y llueve
De las barcas hundidas, los mástiles asoman.
Me vigilan con sus ojos fijos los peces
Y sobre un muelle abandonado, apenas zurea una paloma.
Estoy aquí, aprisionado entre las fuerzas
paralelas de las olas y las rocas desveladas.
¿Pero dónde está mi alma?
¡Busco rescatarla en el tajamar de tu mirada!
¡Allí va !
Grité trisando con mi voz, el vaho que ciñe la playa.
¡Es ella, es ella!
Alta y lánguida y blanca y camina: altiva nube.
La reconozco, la olfateo, la persigo a través del crepúsculo.
Pero nunca la alcanzo.
Sólo sé que, de vez en cuando, se da vuelta
Y con ojos, de gaviota moribunda, callada, me mira.
Gaviota moribunda de alquitrán y de silencio.
Mientras pides explicaciones a los hombres, sedientas dunas
se prenden a tus patas descalzas.
Es abril y llueve
De las barcas hundidas, los mástiles asoman.
Me vigilan con sus ojos fijos los peces
Y sobre un muelle abandonado, apenas zurea una paloma.
Estoy aquí, aprisionado entre las fuerzas
paralelas de las olas y las rocas desveladas.
¿Pero dónde está mi alma?
¡Busco rescatarla en el tajamar de tu mirada!
¡Allí va !
Grité trisando con mi voz, el vaho que ciñe la playa.
¡Es ella, es ella!
Alta y lánguida y blanca y camina: altiva nube.
La reconozco, la olfateo, la persigo a través del crepúsculo.
Pero nunca la alcanzo.
Sólo sé que, de vez en cuando, se da vuelta
Y con ojos, de gaviota moribunda, callada, me mira.