Generales 27 : ¡Oh sol!

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


¡Oh sol!, que apareces como un muro de fuego en las auroras,
cuando vences a la luna en el campo de batalla
cambiando llantos por sonrisas, y las miradas frías
se convierten en cálidas bienvenidas.

Eres hermoso como la rosa abriéndose
a la mariposa, llenando de sueños mis versos,
con tu mirada hermosa y profunda,
hinchando mi corazón de petunias
inspirando mis pensamientos, bajo los efluvios
de aquel abnegado sentimiento.

En cada poema tu presencia percibo,
eres como un dulce susurro del viento.
cautivo de mis ojos te siento, sol de verano
de invierno.. de mis dichas y mis deseos.

Eres aroma a sangre circulando suavemente,
me das la vida, quiero ese sol y su mar de lente resplandeciente,
quiero a mis lirios debajo del llanto de las nubes,
tu ternura, ahogado sentimiento de sueños ardiendo.

Eres inspiración sobre la que mis versos se duermen,
se enternecen como antorchas encendidas;
en cada poema eres mar de ternura dando
vida a mis sentimientos, penetrando mi opaco cuerpo.

Eres la luz de la vida, la pureza del amanecer dormida
venciendo a la noche oscura, soy tu esclavo
quiero ser un arpegio de tu vida, una sonata,
un concierto de fuego donde tú seas mi compañero
hasta el ocaso de mi vida.
 


¡Oh sol!, que apareces como un muro de fuego en las auroras,
cuando vences a la luna en el campo de batalla
cambiando llantos por sonrisas, y las miradas frías
se convierten en cálidas bienvenidas.

Eres hermoso como la rosa abriéndose
a la mariposa, llenando de sueños mis versos,
con tu mirada hermosa y profunda,
hinchando mi corazón de petunias
inspirando mis pensamientos, bajo los efluvios
de aquel abnegado sentimiento.

En cada poema tu presencia percibo,
eres como un dulce susurro del viento.
cautivo de mis ojos te siento, sol de verano
de invierno.. de mis dichas y mis deseos.

Eres aroma a sangre circulando suavemente,
me das la vida, quiero ese sol y su mar de lente resplandeciente,
quiero a mis lirios debajo del llanto de las nubes,
tu ternura, ahogado sentimiento de sueños ardiendo.

Eres inspiración sobre la que mis versos se duermen,
se enternecen como antorchas encendidas;
en cada poema eres mar de ternura dando
vida a mis sentimientos, penetrando mi opaco cuerpo.

Eres la luz de la vida, la pureza del amanecer dormida
venciendo a la noche oscura, soy tu esclavo
quiero ser un arpegio de tu vida, una sonata,
un concierto de fuego donde tú seas mi compañero
hasta el ocaso de mi vida.

Que mejor final que el que has escrito.
Realmente es la luz de todos los soñadores.

Un abrazo fuerte.
 

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