Nommo
Poeta veterano en el portal
A veces, me quieren hacer ver que todo es nada.
Oros, bastos, copas y espadas.
Diamantes, tréboles, picas y corazones.
Un tablero de Ajedrez, con dos ejércitos. Las blancas, y las negras. Animadoras de baloncesto,
que bailan y hacen acrobacias, agitando sus pompones.
Pero entiendo que hay algo por debajo.
Subyace un Yo Inferior, que es a veces, maloliente.
Un Ego o complejo de superioridad numérica.
Que reivindica a la raza humana entera. Lejos del individuo, que camina, vestido de penitente.
Transita por esas calles, de madrugada, portando un cirio enorme que está encendido.
Resuenan los tambores de la comitiva orquestada.
Desfilan los amantes del Evangelio y del Mesías.
Por Semana Santa, visten de púrpura, algunos, y otros sostienen los tronos.
Los esforzados costaleros, en Sevilla.
A veces, no tengo más remedio que ponerme de rodillas.
Y lo veo todo, tal y como es: ¡ Es Gozo !
Como el agua de la acequia, entrando al pozo.
Como la lluvia fresca que rocía los campos fértiles, de la Vega de Granada.
Veloz, como el pez espada. Voraz, como la orca, o ballena asesina.
Feroz, como el lobo. Leal, como los perros mastines.
Oros, bastos, copas y espadas.
Diamantes, tréboles, picas y corazones.
Un tablero de Ajedrez, con dos ejércitos. Las blancas, y las negras. Animadoras de baloncesto,
que bailan y hacen acrobacias, agitando sus pompones.
Pero entiendo que hay algo por debajo.
Subyace un Yo Inferior, que es a veces, maloliente.
Un Ego o complejo de superioridad numérica.
Que reivindica a la raza humana entera. Lejos del individuo, que camina, vestido de penitente.
Transita por esas calles, de madrugada, portando un cirio enorme que está encendido.
Resuenan los tambores de la comitiva orquestada.
Desfilan los amantes del Evangelio y del Mesías.
Por Semana Santa, visten de púrpura, algunos, y otros sostienen los tronos.
Los esforzados costaleros, en Sevilla.
A veces, no tengo más remedio que ponerme de rodillas.
Y lo veo todo, tal y como es: ¡ Es Gozo !
Como el agua de la acequia, entrando al pozo.
Como la lluvia fresca que rocía los campos fértiles, de la Vega de Granada.
Veloz, como el pez espada. Voraz, como la orca, o ballena asesina.
Feroz, como el lobo. Leal, como los perros mastines.
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