Nací con el mapa del ser humano
como un gps
integrado en el estomago
la verdad es que no se hacia donde me lleva
y siempre me he encontrado perdido
pero
yo le hago caso;
tome la siguiente salida a la derecha
a 200 metros
y cuando llegue a esa hermosa rotonda
llena de flores
con una estatua de una diosa con alas
y lencería negra
y sienta el estómago lleno de fuego
siga recto por esa vía
a toda velocidad
no frene ni cambie de dirección
y no se salte la salida
no hay otro camino ni hay vuelta atrás
y también me lleva aterrado por carreteras
llenas de piedras
que bordean los acantilados
cruzando aduanas
indefenso
ante policias fronterizos
autopistas interminables
en mitad de desiertos
atraveseando ciudades
laberintos
calles sin salida
semáforos en rojo
y direcciones prohibidas
otros países
leyes absurdas
donde no soy bienvenido
con tambores de guerra
desafinados
descompasados
carteles indicativos
escritos
en otras lenguas
otro alfabeto
con símbolos desconocidos
que podrian decir al mismo tiempo
ariba
o abajo
como si fueran consejos
y hasta los niños inocentes
tiran piedras
al atravesar los pueblos
por los que nadie quiere pasar
y nadie puede escapar
y todo ese camino
lo hago en silencio
sin quejarme
ni molestar a nadie
sin escuchar las noticias del mundo
y sin mirar a quien dejo atrás
y siempre pendiente de lo que dice
el gps del estómago
a 50 metros salga por la siguiente salida
por la calle del miedo
y no trate de buscar un atajo
ni otro camino
o dar la vuelta
no la hay
siga
todo
recto
por esa calle nunca jamás se equivocará
y a 20 metros deténgase
ha llegado usted a su destino
como las tortugas saben donde está la playa donde poner los huevos
o como los pájaros invencibles en uve van hacia el sur
por autopistas invisibles grabadas en el cielo
por esas corrientes silenciosas
de fuego puro que solo se pueden sentir con las entrañas
como un gps
integrado en el estomago
la verdad es que no se hacia donde me lleva
y siempre me he encontrado perdido
pero
yo le hago caso;
tome la siguiente salida a la derecha
a 200 metros
y cuando llegue a esa hermosa rotonda
llena de flores
con una estatua de una diosa con alas
y lencería negra
y sienta el estómago lleno de fuego
siga recto por esa vía
a toda velocidad
no frene ni cambie de dirección
y no se salte la salida
no hay otro camino ni hay vuelta atrás
y también me lleva aterrado por carreteras
llenas de piedras
que bordean los acantilados
cruzando aduanas
indefenso
ante policias fronterizos
autopistas interminables
en mitad de desiertos
atraveseando ciudades
laberintos
calles sin salida
semáforos en rojo
y direcciones prohibidas
otros países
leyes absurdas
donde no soy bienvenido
con tambores de guerra
desafinados
descompasados
carteles indicativos
escritos
en otras lenguas
otro alfabeto
con símbolos desconocidos
que podrian decir al mismo tiempo
ariba
o abajo
como si fueran consejos
y hasta los niños inocentes
tiran piedras
al atravesar los pueblos
por los que nadie quiere pasar
y nadie puede escapar
y todo ese camino
lo hago en silencio
sin quejarme
ni molestar a nadie
sin escuchar las noticias del mundo
y sin mirar a quien dejo atrás
y siempre pendiente de lo que dice
el gps del estómago
a 50 metros salga por la siguiente salida
por la calle del miedo
y no trate de buscar un atajo
ni otro camino
o dar la vuelta
no la hay
siga
todo
recto
por esa calle nunca jamás se equivocará
y a 20 metros deténgase
ha llegado usted a su destino
como las tortugas saben donde está la playa donde poner los huevos
o como los pájaros invencibles en uve van hacia el sur
por autopistas invisibles grabadas en el cielo
por esas corrientes silenciosas
de fuego puro que solo se pueden sentir con las entrañas
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