Gracias Maria

debiloto

Poeta adicto al portal
Me has hablado maestra,

yo sé de tu fatigas de tus angustias,

pero me dijiste yo solo paro, con mis chicos,

yo no puedo abandonarlos, yo no quiero ser una golpista,

yo solo quiero enseñar, y que mis niños aprendan,

como pagarte tu gesto madre sustituta,

sabes que me hiciste volver a mi infancia,

donde mi señorita viajaba al campo para enseñarme,

palote tras palotes, hasta aprender a contar,

o reglones de a mayúscula y minúscula,

y cada mañana me recibía con un beso.


Me has hablado maestra, y vaya que te debo,

mi vida ha sido tuya porque sin ti,

nada hubiese sido igual,

nunca una lluvia ni el barro ni un charco,

te detuvo, tampoco nunca dejaste,

que no cante aurora, éramos pobres pero dignos,

y por sobre todo argentinos,

que necesitaban de tu sabia para levantar la cabeza,

y mirar como vuelan los pájaros,

y soñar que un día volaría como ellos.

Me has hablado maestra, y te he escuchado,

y sabes que maestra si he volado,

pero en cada rincón donde he llegado,

siempre estuviste presente,

y hoy un simple aviso que me dice,

que tú paras, con tus alumnos,

simplemente eso me llevo a mi infancia,

gracias María a las muchas Marías,

invisibles que esquivan las piedras,

para volcar lo que saben y compartirlo,

con tantos niños que sueñan con volar.


JUAN CARLOS VILLANUEVA​
 
Última edición:
Me has hablado maestra,

yo sé de tu fatigas de tus angustias,

pero me dijiste yo solo paro, con mis chicos,

yo no puedo abandonarlos, yo no quiero ser una golpista,

yo solo quiero enseñar, y que mis niños aprendan,

como pagarte tu gesto madre sustituta,

sabes que me hiciste volver a mi infancia,

donde mi señorita viajaba al campo para enseñarme,

palote tras palotes, hasta aprender a contar,

o reglones de a mayúscula y minúscula,

y cada mañana me recibía con un beso.


Me has hablado maestra, y vaya que te debo,

mi vida ha sido tuya porque sin ti,

nada hubiese sido igual,

nunca una lluvia ni el barro ni un charco,

te detuvo, tampoco nunca dejaste,

que no cante aurora, éramos pobres pero dignos,

y por sobre todo argentinos,

que necesitaban de tu sabia para levantar la cabeza,

y mirar como vuelan los pájaros,

y soñar que un día volaría como ellos.

Me has hablado maestra, y te he escuchado,

y sabes que maestra si he volado,

pero en cada rincón donde he llegado,

siempre estuviste presente,

y hoy un simple aviso que me dice,

que tú paras, con tus alumnos,

simplemente eso me llevo a mi infancia,

gracias María a las muchas Marías,

invisibles que esquivan las piedras,

para volcar lo que saben y compartirlo,

con tantos niños que sueñan con volar.


JUAN CARLOS VILLANUEVA​
Retornar a esos recuerdos que se anudan a una infancia,
aquellos sueños ahora son elevados estimulos en ese
sueño de vida recorrida. el poema es grato e impregado
de sinceridades. sensoriales. felicidades y saludos de
luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba