GerardoGomez
Poeta recién llegado
Estabas constelada, sentada en una silla,
mirando crepúsculos en el aire suspendida.
Yo temblaba si te veía,
lloraba cuando me dictabas poesía.
Eran tan vivos esos soles y coloreadas tus mejillas,
la noche esta más cerca
pero vos tenes al tiempo tendido en las rodillas.
Viéndote de lejos, diminuta, mínima,
va derritiéndose la tarde.
Me haces meditar en la distancia.
Mi alma leve sube y no te toca.
Hay liras en mi lienzo
y pinceledas en tu boca.
Ruedan las siluetas de tus pies
descalzos en la brisa,
tus murmullos nadan lentos
mas el cielo se quema a toda prisa.
Una paloma transparente
la que alborota las palmas
mientras pausadamente se duerme
el rocicler en tu alma.
Sentada, contemplando maravillas,
indiferente a las hiedras mundana.
Seguis constelada, sentada en esa silla,
mirando crepúsculos en el aire suspendida.
mirando crepúsculos en el aire suspendida.
Yo temblaba si te veía,
lloraba cuando me dictabas poesía.
Eran tan vivos esos soles y coloreadas tus mejillas,
la noche esta más cerca
pero vos tenes al tiempo tendido en las rodillas.
Viéndote de lejos, diminuta, mínima,
va derritiéndose la tarde.
Me haces meditar en la distancia.
Mi alma leve sube y no te toca.
Hay liras en mi lienzo
y pinceledas en tu boca.
Ruedan las siluetas de tus pies
descalzos en la brisa,
tus murmullos nadan lentos
mas el cielo se quema a toda prisa.
Una paloma transparente
la que alborota las palmas
mientras pausadamente se duerme
el rocicler en tu alma.
Sentada, contemplando maravillas,
indiferente a las hiedras mundana.
Seguis constelada, sentada en esa silla,
mirando crepúsculos en el aire suspendida.