BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pero tú, guitarra dolorida,
cuyo corazón ha ardido en varas
de madera, en redes de metal,
entonces, después de haberme herido,
después de haberte herido, sigues,
sangrando, en rectitud de líneas,
explotando en someras resonancias.
Me das tu dolor mudo, envuelto en cajas
y sombras, en tímidos agujeros de agua,
en músculos que el aire apacigua.
Y así, mi tiempo vuela deprisa,
esperando de ti, el regreso de las alas.
©
cuyo corazón ha ardido en varas
de madera, en redes de metal,
entonces, después de haberme herido,
después de haberte herido, sigues,
sangrando, en rectitud de líneas,
explotando en someras resonancias.
Me das tu dolor mudo, envuelto en cajas
y sombras, en tímidos agujeros de agua,
en músculos que el aire apacigua.
Y así, mi tiempo vuela deprisa,
esperando de ti, el regreso de las alas.
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