Oona
Poeta recién llegado
Eros y un Heródoto
hembra taciturna,
nacida de la noche
una noche de invierno
que verano parecía,
en el lugar del fuego
del benceno ardiente,
nacida para alumbrar el camino
y en el camino anduvo
por un páramo de bolas de estambre
y ruedas de carreta,
bolas de ramas rondando gigantes,
incendiaban el campo
y los malos
sumergían a los niños pequeños en tambos,
eran los malos,
que los campos prendían en llamas
para dar paso a los gigantes gusanos
que aplastaban,
que dejaban solo roca,
comían ceniza y defecaban piedras grandotas,
aerolitos, fascinantes asteroides de colores brillantes,
pero todos sin vida, sin verde,
sin savia y sin sangre.
hembra taciturna,
nacida de la noche
una noche de invierno
que verano parecía,
en el lugar del fuego
del benceno ardiente,
nacida para alumbrar el camino
y en el camino anduvo
por un páramo de bolas de estambre
y ruedas de carreta,
bolas de ramas rondando gigantes,
incendiaban el campo
y los malos
sumergían a los niños pequeños en tambos,
eran los malos,
que los campos prendían en llamas
para dar paso a los gigantes gusanos
que aplastaban,
que dejaban solo roca,
comían ceniza y defecaban piedras grandotas,
aerolitos, fascinantes asteroides de colores brillantes,
pero todos sin vida, sin verde,
sin savia y sin sangre.