BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se me pudren las alas antiguas
de esta habitación. Comunican
túneles de pesadilla, húmedas
lluvias, inciertos dedos golpeando
la clepsidra del tiempo. Se pudren
las alas ambiguas y enemistadas,
de esta estancia pretérita. Sangres
menstruales, y equiparables a desiertos,
sangres derrocadas, por anaqueles pacíficos:
es entonces, cuando los dormitorios se anegan
del llanto más nocturno, cuando las llaves
congelan su latido hasta el aullido de la lechuza,
también cuando los bebés claudican sus rodillas
ante sus padres desavenidos y habituales.
Cabellos perdidos, desorientados, flotan
con humor líquido, a las orillas de este río
floreciente: un tumulto de persianas, se cierra
de golpe. Es cuando yo llego, y hasta mí mismo
subo, sin mucho detenimiento.
©
de esta habitación. Comunican
túneles de pesadilla, húmedas
lluvias, inciertos dedos golpeando
la clepsidra del tiempo. Se pudren
las alas ambiguas y enemistadas,
de esta estancia pretérita. Sangres
menstruales, y equiparables a desiertos,
sangres derrocadas, por anaqueles pacíficos:
es entonces, cuando los dormitorios se anegan
del llanto más nocturno, cuando las llaves
congelan su latido hasta el aullido de la lechuza,
también cuando los bebés claudican sus rodillas
ante sus padres desavenidos y habituales.
Cabellos perdidos, desorientados, flotan
con humor líquido, a las orillas de este río
floreciente: un tumulto de persianas, se cierra
de golpe. Es cuando yo llego, y hasta mí mismo
subo, sin mucho detenimiento.
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