¡Háblame con el verso ardiente!
con el que mi alma se consume
en el incendio de un trémulo ocaso
de la estrofa en la que debate
mi ser entre la calma y la voraz flama
del verso, que una vez plasme
en las arenas de la playa,
con la indeleble e implacable llamarada
de un poema, que en buen día
liberaste de su prisión de cristal,
para levantar el vuelo y emerger
del crepúsculo hacia la noche..
con el que mi alma se consume
en el incendio de un trémulo ocaso
de la estrofa en la que debate
mi ser entre la calma y la voraz flama
del verso, que una vez plasme
en las arenas de la playa,
con la indeleble e implacable llamarada
de un poema, que en buen día
liberaste de su prisión de cristal,
para levantar el vuelo y emerger
del crepúsculo hacia la noche..
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