marquelo
Negrito villero
Cuánto hay que pisar un suelo
para que se convierta en un hogar?
Consuelo Iturraspe
cualquier estancia bendita
Tus ojos revueltos por todo el cuenco
de barro
como unos peces no hallados
Y esa revolución del aire en cada mano
el movimiento La fuga hacia cada
domingo
Y no mencionábamos mucho a Dios
para no desgastarlo
Y sin embargo
a veces apuntábamos
a la felicidad
y todo era feria.
A veces saltábamos
Y nos mostrábamos como los
monstruos
que a veces somos en un lago de sombra
pero siempre humanos
siempre hueso
siempre dimensionales
colgados con nuestros nombres
en esas paredes.