Seisen
Poeta adicto al portal
Sentada en la roca admirando el mar
con un libro de Alfonsina sentí su dolor.
Mi mente se hundía pensando en su suerte,
en sus pies cansados sobre arena fría.
Quizás un poema decía por lo bajo
recordando al hijo y a su eterno amor
aquel, olvidando, sola la dejó…
Infinita soledad sin resplandor
vieron las dunas en la oscuridad.
Dejaste tu sello en aquel desierto
donde te sentías tan alta y valiente.
Tu amor por el mar, su sal y su yodo
invocaron tus sentidos
hacia el punto final,
para ver madréporas
y las caracolas poder escuchar.
Matilde Maisonnave