Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
El olor de la templanza cuando la noche
fragua en los crisoles su densidad
moribunda que araña la nieve.
Neutro mezclador de días desteñidos.
Ungir la pereza de divinidad al ser
comando en la procesión habitada
sabor a caliente premura de la idolatrada
imagen que sigue muriéndose en rastros
detectados en el surgir de la voluntad.
Ya no pide perdón. Su brillo se multiplica
aunque sea por devoción la verdad inexistencia
del duelo se ve reflejando cínicas coberturas del hombre
hacia su otra oración.
Reservados todos los derechos©
fragua en los crisoles su densidad
moribunda que araña la nieve.
Neutro mezclador de días desteñidos.
Ungir la pereza de divinidad al ser
comando en la procesión habitada
sabor a caliente premura de la idolatrada
imagen que sigue muriéndose en rastros
detectados en el surgir de la voluntad.
Ya no pide perdón. Su brillo se multiplica
aunque sea por devoción la verdad inexistencia
del duelo se ve reflejando cínicas coberturas del hombre
hacia su otra oración.
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