bluenote
Poeta que considera el portal su segunda casa
Del otro lado del viento, donde mutan los luceros
bajo el manto ceniciento, en que no canta un jilguero
viajé a desechar mis penas, trocarlas por esperanza
conciliar las cosas buenas, como fiel de la balanza.
Mirando hacia el horizonte, me deshice del pasado
uno a uno los rescoldos, triste árbol resquebrajado
arrancaron los recuerdos, que lastimaban el alma
negros pétalos cayeron, hasta serenar en calma.
Ante el nuevo panorama, me olvidé de tu mirada
de tu voz y de tu nombre y di cara a la alborada
las oscuras decepciones, volaron hacia el pasado
ilusiones renovadas, entronaron en mi estrado.
Llegaron a mi radiantes, las corrientes amistosas
almas poetas hermanas, que abrieron su corazón
recordándome que existen, intenciones generosas
que invitan a renovarse y a olvidar la desazón.
Resplandeció un nuevo cielo, en infinita grandeza
desapareció la bruma, forjando nuevas promesas
y en fresco y sublime espacio, que no reclama o acusa
en mil colores topacio emergió mi nueva musa.
bajo el manto ceniciento, en que no canta un jilguero
viajé a desechar mis penas, trocarlas por esperanza
conciliar las cosas buenas, como fiel de la balanza.
Mirando hacia el horizonte, me deshice del pasado
uno a uno los rescoldos, triste árbol resquebrajado
arrancaron los recuerdos, que lastimaban el alma
negros pétalos cayeron, hasta serenar en calma.
Ante el nuevo panorama, me olvidé de tu mirada
de tu voz y de tu nombre y di cara a la alborada
las oscuras decepciones, volaron hacia el pasado
ilusiones renovadas, entronaron en mi estrado.
Llegaron a mi radiantes, las corrientes amistosas
almas poetas hermanas, que abrieron su corazón
recordándome que existen, intenciones generosas
que invitan a renovarse y a olvidar la desazón.
Resplandeció un nuevo cielo, en infinita grandeza
desapareció la bruma, forjando nuevas promesas
y en fresco y sublime espacio, que no reclama o acusa
en mil colores topacio emergió mi nueva musa.