Alentame cada vez mas despacio,
el vacío de mi torpe cama,
jugare a sentarme en tu patio,
hasta que me mate el alba,
sonreiré, como sonríen los locos,
cuando no tienen nada,
y sabre, que en esta mañana,
todo se me acaba,
que no me quedan soles ni ganas,
de volver a echar mas raíces,
en cualquier otra espalda,
que soporte mi vida de cruces,
mis pestañas raras,
mis inquietas noches,
mi corazón mas macarra,
deudor de lo vivido, y en el olvido,
he encontrado mi sitio,
acurrucado entre olor de naranjos,
que como los buenos ratos,
se olvidan del porvenir,
resbalando en las aceras,
acostumbradas a los besos,
donde no se asoman los febreros,
pero dormitan los sueños,
que se acordaban de ti,
y seguiré sentado en tu patio,
enjuagando despacito mis alas,
carcomiendome poco a poco en la nada,
pero solo hasta que me mate el alba...
el vacío de mi torpe cama,
jugare a sentarme en tu patio,
hasta que me mate el alba,
sonreiré, como sonríen los locos,
cuando no tienen nada,
y sabre, que en esta mañana,
todo se me acaba,
que no me quedan soles ni ganas,
de volver a echar mas raíces,
en cualquier otra espalda,
que soporte mi vida de cruces,
mis pestañas raras,
mis inquietas noches,
mi corazón mas macarra,
deudor de lo vivido, y en el olvido,
he encontrado mi sitio,
acurrucado entre olor de naranjos,
que como los buenos ratos,
se olvidan del porvenir,
resbalando en las aceras,
acostumbradas a los besos,
donde no se asoman los febreros,
pero dormitan los sueños,
que se acordaban de ti,
y seguiré sentado en tu patio,
enjuagando despacito mis alas,
carcomiendome poco a poco en la nada,
pero solo hasta que me mate el alba...