elissp
Poeta recién llegado
Se burlan de mí en esta instancia de la conciencia,
se alborotan uno tras otro impidiéndome el paso,
¡Están ahí, sutiles en sus actos!, llenos de mi esencia,
se han confabulado con los sonidos y olores,
guardando registro, tomando apuntes y luego mostrándomelos.
Son estos los que aniquilan mi descanso,
noche tras noche impiden que gane la pelea,
estas fantasías verdaderas que me pertenecen.
Intento subirme en el lomo de lo desconocido,
deambulando como animal noctambulo en las orillas,
vadeando los abismos cuando es necesario;
de repente caigo sin haber subido un centímetro,
lo siento en mis huesos despojados de vida.
Intento volar pero fuerzas invisibles me oponen resistencia,
¡No me lo permiten! ¡No tengo el control sobre ello!
en el reloj, un segundo más ha pasado,
son su sonido periódico que me une a este mundo;
Finalmente la desesperación vence,
los demonios han ganado la pelea.
El cuerpo bañado en sudor y los matices grisáceos
develan la batalla febril de esta naufraga del tiempo,
la sábana alborotada y la ventana abierta.
¿Cuánto más he de esperar a que pase el tiempo?
me muevo como puedo hasta acomodar mi cuerpo,
finalmente reclino la cabeza y empiezo a batallar.
se alborotan uno tras otro impidiéndome el paso,
¡Están ahí, sutiles en sus actos!, llenos de mi esencia,
se han confabulado con los sonidos y olores,
guardando registro, tomando apuntes y luego mostrándomelos.
Son estos los que aniquilan mi descanso,
noche tras noche impiden que gane la pelea,
estas fantasías verdaderas que me pertenecen.
Intento subirme en el lomo de lo desconocido,
deambulando como animal noctambulo en las orillas,
vadeando los abismos cuando es necesario;
de repente caigo sin haber subido un centímetro,
lo siento en mis huesos despojados de vida.
Intento volar pero fuerzas invisibles me oponen resistencia,
¡No me lo permiten! ¡No tengo el control sobre ello!
en el reloj, un segundo más ha pasado,
son su sonido periódico que me une a este mundo;
Finalmente la desesperación vence,
los demonios han ganado la pelea.
El cuerpo bañado en sudor y los matices grisáceos
develan la batalla febril de esta naufraga del tiempo,
la sábana alborotada y la ventana abierta.
¿Cuánto más he de esperar a que pase el tiempo?
me muevo como puedo hasta acomodar mi cuerpo,
finalmente reclino la cabeza y empiezo a batallar.
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