Lírico.
Exp..
Hay más
Alguien está tocando
con firme suavidad sobre la puerta
de mi alma entumecida.
Alguien está llenándome de lumbre
el corazón tan frío;
la piedra congelada se derrite.
Alguien quiere decirme
su nombre sin sonido, sigiloso,
para que yo lo escriba.
Alguien está colmándome de vida;
sonrisa de la espuma;
alicate de amor tensando el tiempo.
Hay algo que palpita
al otro lado de la niebla muda;
un eco de palomas.
Hay algo, yo lo siento; está la luna
rendida frente al canto
de un incendio venido de otro mundo.
Zarza de alacridad por su sentido
batiendo en mi interior cuanto poseo;
fin último que se reclina y brota
inexplicablemente, y me alimenta.
No tengo que temer,
es la alegría
una hermosa mujer que está en la fuente
y moja sus dos pies,
y me salpica,
y no puedo pensar que estoy soñando
y sin embargo sé
que hay más de lo que vemos
donde vamos.
Alguien está tocando
con firme suavidad sobre la puerta
de mi alma entumecida.
Alguien está llenándome de lumbre
el corazón tan frío;
la piedra congelada se derrite.
Alguien quiere decirme
su nombre sin sonido, sigiloso,
para que yo lo escriba.
Alguien está colmándome de vida;
sonrisa de la espuma;
alicate de amor tensando el tiempo.
Hay algo que palpita
al otro lado de la niebla muda;
un eco de palomas.
Hay algo, yo lo siento; está la luna
rendida frente al canto
de un incendio venido de otro mundo.
Zarza de alacridad por su sentido
batiendo en mi interior cuanto poseo;
fin último que se reclina y brota
inexplicablemente, y me alimenta.
No tengo que temer,
es la alegría
una hermosa mujer que está en la fuente
y moja sus dos pies,
y me salpica,
y no puedo pensar que estoy soñando
y sin embargo sé
que hay más de lo que vemos
donde vamos.