Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Largo ha sido el silencio,
perenne el firmamento que nada guarda en secreto,
si con ojos del alma descubres su viento susurrado,
El estilo no ha cambiado,
si entre rosas y espinas he anidado,
el ferviente deseo de gritar,
entre notas y melodías,
Básicas letras,
con la sonriente maleza de ideas,
con el tajo de serpientes despiertas,
siendo el silencio una cadena,
siendo el divagar de días,
el hambre de reencuentros,
Muladares absurdos,
caídos en desgracia por miradas perdidas,
con ese orgullo rastrero de ignorantes sin nombre,
Y !aquí estoy! ,
laminando letras,
prendiendo hojas,
que el filo del firmamento,
no destaca en mi pluma,
si no en lo ardiente del corazón bendecido,
por el mirar de las horas rotas...
Sea pués la melancólica ironía,
esa, que me llevó al olvido,
más nunca, nunca desaparecido...
Velfragor
perenne el firmamento que nada guarda en secreto,
si con ojos del alma descubres su viento susurrado,
El estilo no ha cambiado,
si entre rosas y espinas he anidado,
el ferviente deseo de gritar,
entre notas y melodías,
Básicas letras,
con la sonriente maleza de ideas,
con el tajo de serpientes despiertas,
siendo el silencio una cadena,
siendo el divagar de días,
el hambre de reencuentros,
Muladares absurdos,
caídos en desgracia por miradas perdidas,
con ese orgullo rastrero de ignorantes sin nombre,
Y !aquí estoy! ,
laminando letras,
prendiendo hojas,
que el filo del firmamento,
no destaca en mi pluma,
si no en lo ardiente del corazón bendecido,
por el mirar de las horas rotas...
Sea pués la melancólica ironía,
esa, que me llevó al olvido,
más nunca, nunca desaparecido...
Velfragor