Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Herido por la luz de su mirada
me vuelvo fontanal, milagro y senda,
me nutro en el fulgor de la calenda
sanando mi martirio en su ensenada.
Mi frente va a su fuego convocada
sin miedo a sucumbir en la contienda;
herida por la luz no quiere venda
que oculte el esplendor de su lanzada.
Si preso tras su embate me libero
y henchido de valor sigo candente
la impronta de su sol por el sendero…
Herido por su luz vivo fielmente
el verbo deslumbrante cual lucero
que surge de su cielo claramente.
me vuelvo fontanal, milagro y senda,
me nutro en el fulgor de la calenda
sanando mi martirio en su ensenada.
Mi frente va a su fuego convocada
sin miedo a sucumbir en la contienda;
herida por la luz no quiere venda
que oculte el esplendor de su lanzada.
Si preso tras su embate me libero
y henchido de valor sigo candente
la impronta de su sol por el sendero…
Herido por su luz vivo fielmente
el verbo deslumbrante cual lucero
que surge de su cielo claramente.