Rosendo
Poeta adicto al portal

El Creador con su pincel divino
puso sobre el paraje bellas flores,
como el iris celeste de colores,
palpable en el andar del peregrino.
Se advierte el tono verde y azulino,
con nubes que decoran los albores,
y un rústico camino entre verdores
que al paisaje lo tornan cristalino.
Es para la retina una delicia
y para el alma la motivación
que en su conjunto admiración propicia,
porque el espacio en toda su extensión
ofrece en sus matices, como albricia,
la más bella y espléndida visión.
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