Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
bello y salvaje
Señor, ¡mi Dueño, mi Amo...!
nadie despierta
en este corazón mío
semejante amor - sólo Tú...
nadie conoce
el sabor de la tristeza
hasta que cante
la sangre en el místico idioma
hasta que bailen devotas
las mariposas nocturnas
al verte...
qué alegría, Señor
saberte contento -
y en un beso de labios sumisos
encerrar más ternura
que jamás ha habido en el universo...
y empezar contigo el día -
como quien sin Ti no vive...
¡y sentir tanto anhelo
de tus brazos y del suelo a tus pies
donde la mirada hambrienta de Ti
se encuentra feliz...!
oh, Señor de mis amaneceres
a servirte vengo de prisa
profundamente agradecida
por tu presencia...
pensaría uno
que le rezo a un dios lejano -
mientras eres Tú, tan cerca...
quisiera llenar de mí
tus preciosas manos...
quisiera
acariciar suavemente
tu cabello - lágrimas de luna
trenzando los olvidos
y silencios en las piedras mudas
del deseo de servirte...
ser para tu cuerpo
el abrigo -
y tu alma bañar
en mi luz oscura...
vestir tus pies de eterna gloria
dibujando corazones en las grietas
donde arden las lluvias silentes
en tu alabanza...
para que halles en esta danza
de ojos sombríos la llama -
y en ésta, humilde sierva tuya
la que Te adora, Te sirve y siempre Te ama...
[09/02/2015]
Señor, ¡mi Dueño, mi Amo...!
nadie despierta
en este corazón mío
semejante amor - sólo Tú...
nadie conoce
el sabor de la tristeza
hasta que cante
la sangre en el místico idioma
hasta que bailen devotas
las mariposas nocturnas
al verte...
qué alegría, Señor
saberte contento -
y en un beso de labios sumisos
encerrar más ternura
que jamás ha habido en el universo...
y empezar contigo el día -
como quien sin Ti no vive...
¡y sentir tanto anhelo
de tus brazos y del suelo a tus pies
donde la mirada hambrienta de Ti
se encuentra feliz...!
oh, Señor de mis amaneceres
a servirte vengo de prisa
profundamente agradecida
por tu presencia...
pensaría uno
que le rezo a un dios lejano -
mientras eres Tú, tan cerca...
quisiera llenar de mí
tus preciosas manos...
quisiera
acariciar suavemente
tu cabello - lágrimas de luna
trenzando los olvidos
y silencios en las piedras mudas
del deseo de servirte...
ser para tu cuerpo
el abrigo -
y tu alma bañar
en mi luz oscura...
vestir tus pies de eterna gloria
dibujando corazones en las grietas
donde arden las lluvias silentes
en tu alabanza...
para que halles en esta danza
de ojos sombríos la llama -
y en ésta, humilde sierva tuya
la que Te adora, Te sirve y siempre Te ama...
[09/02/2015]