Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Diosa de luna
sea el resplandor brillante de tus piernas de plata
mi guía hacia la luz y la sombra
en medio de un desierto cósmico
de estrellas muertas y almas de piedra
entre relámpagos
que son ira de estruendo de mi pensamiento
arrastrando una hilera de vertebras de letras malditas.
Busco la bendición de la niña azul
que apague mi furia
alma de magia
que se mueve en olas suaves y hermosas
océano de paz
así eres tú así fui yo.
Quiero la lluvia de tu espíritu
para purificar mi razón y confusión humana
deseo tu poder
para desatar los cerrojos que aprisionan mi condición
espiritual.
Hoy se viste de gala mi oración
ante la gloria de tu presencia angelical
dama de mi esperanza vuela alto
llévame en tu silencio
admirado veo como el sol duerme en tu piel
divina celestial déjame en el camino
de un sueño inconcluso
donde soy una gota de misterio
la piedra angular que origino el inicio
de la ciudad de estrambótica.
Estoy solo en la grandiosidad
en la boca del dragón abismal
temible desolador que reinas en la nada
ando en las venas de los caminos
con formas de serpiente
entre cúmulos de nieve y arena
buscando con la mirada la cima de una montaña
perdiéndome en la grandeza de un mar de nubes de algodón
ascendiendo al espacio
con los planos en mis manos para construir una estrella
diseñador y arquitecto de luminosas figuras de luz
al descender caeré en una cama de rosas
al lado de una Eva
y dormiré dulcemente en sus pechos
soñando
con todos mis ángeles
escuchando la voz de mi Dios