Cruzar La Noche
Poeta asiduo al portal
El insomnio me seduce
me cuenta historias
de amor
locura,
lujuria.
Pretende que dote
de cuerpo al silencio.
Que otorgue voz al olvidado,
al traicionado,
al suicida.
A cambio me regala
esos recuerdos
que eran míos,
nuestros,
para atormentarme,
para recordarme lo perdido.
No me importa flagelarme
con tal de recordarle,
de volver a aspirarle,
con tal de saborearle.
¿Locura o pesadilla?
No importa...
Estás son sus Historias…
Ella…
Sentía su sangre
palpitar al verlo,
oleadas de deseo
la inundaban.
Lo amaba/ deseaba
en silencio,
solo sus ojos la delataban.
Una noche de licor
decidio amarlo,
fantasía sexual,
tornada realidad.
Al despertar encontró
la cama fría, vacía,
una nota adosada al refrigerador.
Gracias por está noche,
pero en casa me espera
mi esposo...
No supo que dolió más:
¿el engaño o la realidad?
Cerró las ventanas,
abrió las llaves del gas.
Se acostó vestida
con su desnudez.
Cerró los ojos,
se despidió de él.
El vacío la cobijo…
Él…
Vivía de cuerpo en cuerpo,
cada una era una raya más
en su pared.
La seducción era su religión…
Devoto del orgasmo
buscaba llenar su vacío.
Tras terminar,
al llegar a casa
la soledad lo arropaba.
Encendía veladoras
alrededor de esa foto en el altar.
Por más que se hundía
en la piel ajena
no lograba erradicarla de su ser.
Ella había muerto…
Él se sentía culpable
por respirar.
No hay consuelo
para esos cadáveres
que aún respiran,
que no dejan de soñar
con lo perdido….
me cuenta historias
de amor
locura,
lujuria.
Pretende que dote
de cuerpo al silencio.
Que otorgue voz al olvidado,
al traicionado,
al suicida.
A cambio me regala
esos recuerdos
que eran míos,
nuestros,
para atormentarme,
para recordarme lo perdido.
No me importa flagelarme
con tal de recordarle,
de volver a aspirarle,
con tal de saborearle.
¿Locura o pesadilla?
No importa...
Estás son sus Historias…
Ella…
Sentía su sangre
palpitar al verlo,
oleadas de deseo
la inundaban.
Lo amaba/ deseaba
en silencio,
solo sus ojos la delataban.
Una noche de licor
decidio amarlo,
fantasía sexual,
tornada realidad.
Al despertar encontró
la cama fría, vacía,
una nota adosada al refrigerador.
Gracias por está noche,
pero en casa me espera
mi esposo...
No supo que dolió más:
¿el engaño o la realidad?
Cerró las ventanas,
abrió las llaves del gas.
Se acostó vestida
con su desnudez.
Cerró los ojos,
se despidió de él.
El vacío la cobijo…
Él…
Vivía de cuerpo en cuerpo,
cada una era una raya más
en su pared.
La seducción era su religión…
Devoto del orgasmo
buscaba llenar su vacío.
Tras terminar,
al llegar a casa
la soledad lo arropaba.
Encendía veladoras
alrededor de esa foto en el altar.
Por más que se hundía
en la piel ajena
no lograba erradicarla de su ser.
Ella había muerto…
Él se sentía culpable
por respirar.
No hay consuelo
para esos cadáveres
que aún respiran,
que no dejan de soñar
con lo perdido….
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