Alan Rosas
Poeta recién llegado
Hola, te quiero
y te diré algo.
No quiero
bajarte la luna y las estrellas.
Ni ser el sapo, que con esmero espera,
sobre una hoja caída de las madreselvas.
Esperando con anhelo
el beso de su doncella.
Ni el príncipe en el que se tiñe.
Solo, ser yo.
Hola, te estimo
y te diré algo.
Soy el bastardo cualquiera,
que se da el lucro
de amarte a cualquier costa.
Por cada mínima cosa.
Pero no como los niños sonsos,
que estrujan los versos a la estimada
o al estimado,
en sus cartas borrachas.
Creyendo que el destino
se acentúa en el atentamente.
Aquellos, con sus absurdas cursilerías.
Hola, te admiro
y te diré algo.
Tu mirada erudita,
la que sabe todo lo bello y hermoso,
al mirarse a ti misma.
Aquella, que le da inmortalidad
a un risueño robado.
Y no como el crédulo feligrés,
que arrastras va delante
de una imagen vacía y de porcelana.
Con fe y esperanzas,
que le dé su buen fin de mes.
Hola, te amo
y te diré algo.
Es poco decirte ángel caído,
como dice el poeta empedernido.
Es poco jurar que por ti
daría la vida entera,
si me has robado
los predichos agoreros,
de mi alma en pena.
Es poco las cosas
que me hacen pensar en ti,
porque no se me ocurre nada
que este al ras de ti.
Pero lo que si se y seré.
El susodicho ufano,
que egoísta hablara de ti,
y si quieres cien años mas y mas.
Y vaya que si,
las arrugas serán cuentos,
de miles risueños amarteles.
Las canas serán,
momentos perdidos
y encontrados .
De las esperas
en altas horas de la noche,
y en las lánguidas sombras
que no aguarda el verano.
Vaya que si voy en pos de ti…
y te diré algo.
No quiero
bajarte la luna y las estrellas.
Ni ser el sapo, que con esmero espera,
sobre una hoja caída de las madreselvas.
Esperando con anhelo
el beso de su doncella.
Ni el príncipe en el que se tiñe.
Solo, ser yo.
Hola, te estimo
y te diré algo.
Soy el bastardo cualquiera,
que se da el lucro
de amarte a cualquier costa.
Por cada mínima cosa.
Pero no como los niños sonsos,
que estrujan los versos a la estimada
o al estimado,
en sus cartas borrachas.
Creyendo que el destino
se acentúa en el atentamente.
Aquellos, con sus absurdas cursilerías.
Hola, te admiro
y te diré algo.
Tu mirada erudita,
la que sabe todo lo bello y hermoso,
al mirarse a ti misma.
Aquella, que le da inmortalidad
a un risueño robado.
Y no como el crédulo feligrés,
que arrastras va delante
de una imagen vacía y de porcelana.
Con fe y esperanzas,
que le dé su buen fin de mes.
Hola, te amo
y te diré algo.
Es poco decirte ángel caído,
como dice el poeta empedernido.
Es poco jurar que por ti
daría la vida entera,
si me has robado
los predichos agoreros,
de mi alma en pena.
Es poco las cosas
que me hacen pensar en ti,
porque no se me ocurre nada
que este al ras de ti.
Pero lo que si se y seré.
El susodicho ufano,
que egoísta hablara de ti,
y si quieres cien años mas y mas.
Y vaya que si,
las arrugas serán cuentos,
de miles risueños amarteles.
Las canas serán,
momentos perdidos
y encontrados .
De las esperas
en altas horas de la noche,
y en las lánguidas sombras
que no aguarda el verano.
Vaya que si voy en pos de ti…
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