Andarán cantándote las noches por sus paladares de frambuesa;
interminablemente absorbidos por los ecos del querer en los neones…
por la desmesurada relojería;
entre los espejos poseídos de océanos…
de negritos acordes de fiesta.
Por los paseos de árboles de la resistencia;
la libreta compartida con sus versos en sí, ve – mol;
de los arrullos de poetas por sus cabellos en verde.
Venerables de las grandes manos en un cóctel;
migraciones de tribus
por un vuelo colectivo en una golosina de atmósferas;
por los espacios sonrosados entre los luceros…
La ciudad encuentra sobre sus muros un folklore de abismos;
Los enlaces de firmas de los maquilladores del trueno,
en un alivio de casillas profundas.
Alguna azotea astronómica en el club de azules del trópico.
interminablemente absorbidos por los ecos del querer en los neones…
por la desmesurada relojería;
entre los espejos poseídos de océanos…
de negritos acordes de fiesta.
Por los paseos de árboles de la resistencia;
la libreta compartida con sus versos en sí, ve – mol;
de los arrullos de poetas por sus cabellos en verde.
Venerables de las grandes manos en un cóctel;
migraciones de tribus
por un vuelo colectivo en una golosina de atmósferas;
por los espacios sonrosados entre los luceros…
La ciudad encuentra sobre sus muros un folklore de abismos;
Los enlaces de firmas de los maquilladores del trueno,
en un alivio de casillas profundas.
Alguna azotea astronómica en el club de azules del trópico.