Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
HORA INEXCUSABLE
La hora exacta,
la promesa divaga su alcanfor
su tirria de sazones
para macerar la mirada,
la paz que busca frontones de inocencia
y es la dicha.
Un descolorido reloj
un minutero varado en arenales
un horario inepto y circunstancial
son justas medidas para que el tiempo
se detenga y detente en este instante
la clave necesaria
para trasladar la luz sobre la sombra.
Es la hora pululando
senderos de grasas siderales
pero se desteje aquí su colcha
se pliegan tardamente sus solapas;
es tiempo del adiós
de las comisuras
de los tardos inventos para sobrevivir la vida
con la espera agazapada anudando
sortilegios de dunas
con la cara verdad en su bolsillo de promesas
de linderos y vértices sin ninguna protesta.
Ya vamos llegando,
la moneda paga el caro salario
el sigilo al que adentrarnos
-habitáculo del polvo-
que sólo nos lega su voz prestada por un momento.
La hora exacta,
la promesa divaga su alcanfor
su tirria de sazones
para macerar la mirada,
la paz que busca frontones de inocencia
y es la dicha.
Un descolorido reloj
un minutero varado en arenales
un horario inepto y circunstancial
son justas medidas para que el tiempo
se detenga y detente en este instante
la clave necesaria
para trasladar la luz sobre la sombra.
Es la hora pululando
senderos de grasas siderales
pero se desteje aquí su colcha
se pliegan tardamente sus solapas;
es tiempo del adiós
de las comisuras
de los tardos inventos para sobrevivir la vida
con la espera agazapada anudando
sortilegios de dunas
con la cara verdad en su bolsillo de promesas
de linderos y vértices sin ninguna protesta.
Ya vamos llegando,
la moneda paga el caro salario
el sigilo al que adentrarnos
-habitáculo del polvo-
que sólo nos lega su voz prestada por un momento.
Última edición: