danie
solo un pensamiento...
Las horas pico,
las suelas de los zapatos pisoteando el asfalto dolido,
las horas acelerándose con cien mil pulsaciones
por cada latido
que entra y sale de cada garganta contenedora de gritos,
los rostros transeúntes
formando una pálida argamasa de destinos
y metas
sin ningún sentido,
el caos se vuelve un desesperante fantasma
que se adentra en la convulsionada sangre
y la urbana correntada
se torna un tifón
que sacude y arrastra a su antojo
la ciudad hasta dejarla patas para arriba.
En esas horas picos
encontrar tu rostro
que sobresale entre el tumulto y el delirio
es como hallar un seráfico remanso,
y si puedo llegar hasta él
para platicar aunque sea de nimiedades,
eso sí sería estar en el paraíso.
las suelas de los zapatos pisoteando el asfalto dolido,
las horas acelerándose con cien mil pulsaciones
por cada latido
que entra y sale de cada garganta contenedora de gritos,
los rostros transeúntes
formando una pálida argamasa de destinos
y metas
sin ningún sentido,
el caos se vuelve un desesperante fantasma
que se adentra en la convulsionada sangre
y la urbana correntada
se torna un tifón
que sacude y arrastra a su antojo
la ciudad hasta dejarla patas para arriba.
En esas horas picos
encontrar tu rostro
que sobresale entre el tumulto y el delirio
es como hallar un seráfico remanso,
y si puedo llegar hasta él
para platicar aunque sea de nimiedades,
eso sí sería estar en el paraíso.