Julio gris
entro envuelto en un vaho cálido.
Brotaran intrépidas
de sus capullos los colores
dándole luz a su triste cielo,
pintando la hierva,
desliendo en agua
las amapolas heridas.
El fuego no arde hoy
en el horizonte,
no hay ascuas al finar del mar,
por donde ha veces
cae el sol triunfante
hoy resbala su luz velada.
Mis ojos esperan
todas las mañanas
que salgan espadas
de entre las nubes pálidas.
Ha veces se alegran
con su canto de plata,
otras recuerdan llamas,
pero siempre pinto a Julio
con cielo azul
y cálidas brasas,
roto entre el verde del trigo
y el rojo y azul de sus veredas,
árboles apacibles
y la sombra negra
sentada en las sillas
de una tarde.
entro envuelto en un vaho cálido.
Brotaran intrépidas
de sus capullos los colores
dándole luz a su triste cielo,
pintando la hierva,
desliendo en agua
las amapolas heridas.
El fuego no arde hoy
en el horizonte,
no hay ascuas al finar del mar,
por donde ha veces
cae el sol triunfante
hoy resbala su luz velada.
Mis ojos esperan
todas las mañanas
que salgan espadas
de entre las nubes pálidas.
Ha veces se alegran
con su canto de plata,
otras recuerdan llamas,
pero siempre pinto a Julio
con cielo azul
y cálidas brasas,
roto entre el verde del trigo
y el rojo y azul de sus veredas,
árboles apacibles
y la sombra negra
sentada en las sillas
de una tarde.