Adrián TC
Poeta recién llegado
Hoy desperté pensando en ti
¿Sabes? He imaginado cual afortunado sería si pudiera despertar bajo la ternura que irradian tus ojos. Varias veces me he preguntado cuando podré contemplar detenidamente tu mirada, cuando podre recorrer el contorno de tus ojos c on los míos. Podría afirmar que mirar a través de tus ojos es la más grande ilusión de todo hombre que sueña con alcanzar el cielo, y es que nada se compara con el castaño de tu iris. Aún los atardeceres en que el cielo se tiñe de matices color miel y se derraman sobre las nubes, lucen pobres intentando igualar la maravilla de tus ojos.
A veces me pregunto si eres real, y no es que no haya visto una mujer hermosa antes, es solo que jamás había tenido oportunidad de conocer a alguien tan maravillosa como tú.
He buscado entre cientos de mujeres, y ninguna de esas cientos de miradas se asemeja a la tuya, he buscado entre las estrellas del firmamento y ninguna me transmite esa tranquilidad que siento al observar tus ojos.
Ni siquiera encuentro palabras para expresarte lo que me provoca mirarte, me conmueve tu inocencia, me asombra tu inteligencia, me fascina tu gracia, adoro tu dulzura, me hechiza tu sonrisa, me encanta tu ternura y me enmudece tu belleza.
En ocasiones imagino que eres un ángel, pues es la única forma en que puedo concebir que seas tan perfecta, realmente no lo sé, pero desde que adopte ese pensamiento he pedido al cielo que me permita protegerte y llenar tu vida de alegría. Quisiera ser yo aquel humilde artista que dibuje diariamente tu sonrisa con cumplidos y detalles.
Por las noches le pregunto a las estrellas si debajo de ese ángel risueño con silueta de mujer existe la dulce y tierna niña que he estado esperando. Me pregunto si acaso serás tú esa linda niña, fuerte como el viento, imparable como el tiempo, introvertida pero a la vez divertida, cálida como el sol de verano y linda como princesa escapada de algún cuento.
Ocasionalmente pienso que no te conozco lo suficiente, que tal vez es muy pronto para depositar mi confianza y mi vida en ti, pero cada vez que te miro y me pierdo en tus ojos se desvanecen los miedos. Cada vez que te imagino se deshacen las cadenas que atan mi corazón, como si fueran hierro impregnado de óxido a punto de resquebrarse. No entiendo la sutilidad con que bajas mis defensas y tocas mi alma, tal vez no sea necesario entenderla, solo sentirla. Tal vez debería dejar de preguntar al cielo, a las estrellas o a la razón y comenzar por preguntarte a ti si mis palabras mueven tu corazón. Tal vez sueño demasiado alto, pero cuando te siento cerca es todo lo que puedo pensar, después de todo, hoy desperté pensando en ti.
A veces me pregunto si eres real, y no es que no haya visto una mujer hermosa antes, es solo que jamás había tenido oportunidad de conocer a alguien tan maravillosa como tú.
He buscado entre cientos de mujeres, y ninguna de esas cientos de miradas se asemeja a la tuya, he buscado entre las estrellas del firmamento y ninguna me transmite esa tranquilidad que siento al observar tus ojos.
Ni siquiera encuentro palabras para expresarte lo que me provoca mirarte, me conmueve tu inocencia, me asombra tu inteligencia, me fascina tu gracia, adoro tu dulzura, me hechiza tu sonrisa, me encanta tu ternura y me enmudece tu belleza.
En ocasiones imagino que eres un ángel, pues es la única forma en que puedo concebir que seas tan perfecta, realmente no lo sé, pero desde que adopte ese pensamiento he pedido al cielo que me permita protegerte y llenar tu vida de alegría. Quisiera ser yo aquel humilde artista que dibuje diariamente tu sonrisa con cumplidos y detalles.
Por las noches le pregunto a las estrellas si debajo de ese ángel risueño con silueta de mujer existe la dulce y tierna niña que he estado esperando. Me pregunto si acaso serás tú esa linda niña, fuerte como el viento, imparable como el tiempo, introvertida pero a la vez divertida, cálida como el sol de verano y linda como princesa escapada de algún cuento.
Ocasionalmente pienso que no te conozco lo suficiente, que tal vez es muy pronto para depositar mi confianza y mi vida en ti, pero cada vez que te miro y me pierdo en tus ojos se desvanecen los miedos. Cada vez que te imagino se deshacen las cadenas que atan mi corazón, como si fueran hierro impregnado de óxido a punto de resquebrarse. No entiendo la sutilidad con que bajas mis defensas y tocas mi alma, tal vez no sea necesario entenderla, solo sentirla. Tal vez debería dejar de preguntar al cielo, a las estrellas o a la razón y comenzar por preguntarte a ti si mis palabras mueven tu corazón. Tal vez sueño demasiado alto, pero cuando te siento cerca es todo lo que puedo pensar, después de todo, hoy desperté pensando en ti.