Fulgencio Cibertraker
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con la ayuda inestimable del elemento numero de masa atómica 100.949, entre el Tecnecio y el Rutenio, trovador de la tabla periódica.
Tu siempre sabes sonsacarme una sonrisa
lo mismo que yo me esfuerzo en arrancarme
mi magullada piel a tiras.
lo mismo que yo me esfuerzo en arrancarme
mi magullada piel a tiras.
a tumba abierta
salto por encima
porque tengo rajada
mi lapida de piedra.
Bajo por la cuesta y a pedales
me encuentro otra vez con su saludo
por las piedras del camino disimulo
pues las zorras ya saben arrancarme
el pellejo con saña de asesinos.
Unas me empujan muy cobardes
otras con tirria se atreven a tirarme
las mas ni se deciden a mirarme, doy
de sobra con mis huesos por las tardes.
El barbecho me tienta, ¡Dios me guarde!
no resisto la llamada del destino
y qué hondura o barranco no se saben
ni mi nombre por haberme allí caído.
Ya he tocado techo, el de mi lapida
ya he tocado fondo, el de mi tumba
mira que si al final por mala suerte
por asomarse una maceta me termina.
Nunca temo tampoco a desollarme
mas no quiero perderme en tanto lío
en urgencias de algunos hospitales
por mi suerte estoy de mas de visto.
Soy de pellejo muy de muda
el pellejo herido no me dura,
digamos terso, ni dos meses
porque con otro traumatismo
por las cuestas que me pegue
la cabeza saldrá caricatura.
Me conocen en urgencias
marcado de reproches,
los doctores ya me han dicho
que a la próxima que llegue
con la epidermis en la mano
no va a haber quien me la pegue.
Subir los puertos de montaña
válgame aquí esta greguería
enterrado estoy junto a la orilla
no cierres mi lapida de piedra
que entre la fresca de poniente
o este corredor, aquí se queda.
Y a reluengo de mis partes
los gusanos ya me advierten,
que deje en los huesos mas carne
que a los taludes no me asome
o no va a quedar que me coman,
deja de correr, que corra el aire.
salto por encima
porque tengo rajada
mi lapida de piedra.
Bajo por la cuesta y a pedales
me encuentro otra vez con su saludo
por las piedras del camino disimulo
pues las zorras ya saben arrancarme
el pellejo con saña de asesinos.
Unas me empujan muy cobardes
otras con tirria se atreven a tirarme
las mas ni se deciden a mirarme, doy
de sobra con mis huesos por las tardes.
El barbecho me tienta, ¡Dios me guarde!
no resisto la llamada del destino
y qué hondura o barranco no se saben
ni mi nombre por haberme allí caído.
Ya he tocado techo, el de mi lapida
ya he tocado fondo, el de mi tumba
mira que si al final por mala suerte
por asomarse una maceta me termina.
Nunca temo tampoco a desollarme
mas no quiero perderme en tanto lío
en urgencias de algunos hospitales
por mi suerte estoy de mas de visto.
Soy de pellejo muy de muda
el pellejo herido no me dura,
digamos terso, ni dos meses
porque con otro traumatismo
por las cuestas que me pegue
la cabeza saldrá caricatura.
Me conocen en urgencias
marcado de reproches,
los doctores ya me han dicho
que a la próxima que llegue
con la epidermis en la mano
no va a haber quien me la pegue.
Subir los puertos de montaña
válgame aquí esta greguería
enterrado estoy junto a la orilla
no cierres mi lapida de piedra
que entre la fresca de poniente
o este corredor, aquí se queda.
Y a reluengo de mis partes
los gusanos ya me advierten,
que deje en los huesos mas carne
que a los taludes no me asome
o no va a quedar que me coman,
deja de correr, que corra el aire.
Veréis como sabréis distinguir o pone
de quien es la musa y la inspiración
y quien al final versos compone.
Con opresión en el pecho, me despido
ya sea dormido, duermevela o despierto
solo quiero caerme en la cama de sueño.
Y aquí termina la historia
de un ciclista tan prudente
que se echaba en los zarzales
a recostar su bici siempre.
Estoy confuso, magullado
en sustancias resinosas
puede que hasta intoxicado.
Creo que caí de bruces
sobre zarzas venenosas.
Spero che ti piace, con il vostro permesso.de quien es la musa y la inspiración
y quien al final versos compone.
Con opresión en el pecho, me despido
ya sea dormido, duermevela o despierto
solo quiero caerme en la cama de sueño.
Y aquí termina la historia
de un ciclista tan prudente
que se echaba en los zarzales
a recostar su bici siempre.
Estoy confuso, magullado
en sustancias resinosas
puede que hasta intoxicado.
Creo que caí de bruces
sobre zarzas venenosas.
Última edición: