Huellas instintivas

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Poeta recién llegado
No sabía qué era lo que veía. Pareciera ser simplemente una vista perdida entre las nubes que intentaba llegar lo más lejos posible; pero, como siempre, ocultaba una razón más. A pesar de no ser un día soleado, me agradaba mucho estar junto a él en la playa, sentados en la orilla como dos viejos amigos que empiezan a contarse historias igual de viejas. Quizás no había una fogata, pero estaba el sol cambiante de tonalidades que al caer nos mantenía abrigados.

Su pelo lizo se ensuciaba con frecuencia en la arena. Yo siempre me acercaba a limpiarlo, y él siempre mantenía fija la mirada. “¿Cómo no preguntarle qué le pasaba?”, me decía. Me paré buscando una reacción y decidí caminar por la orilla. Recordaba los momentos por los que había pasado el último mes mientras miraba cómo mis pies caminaban y dejaban huellas; y suspiré por los que ya no pasarán más.

“Nunca debí de haberla presionado de esa manera. Qué estúpido fui al acorralarla con que tome una decisión y que lo decidiera en eso momento. Lo más seguro era de que no iba resultar, pero cuánto deseaba que esa última noche no lo fuera, cuánto deseaba que siga junto a mí mientras camino por otras ciudades. Qué estúpido fui al pensar que iba a dejarlo todo por mí, hasta su familia”.

Miré hacia atrás buscándolo y lo encontré moviendo sus cuatro patitas por el camino que le había trazado con mis marcas de pies. Iba lento y no mirando el cielo que siempre le había parecido infinito y lejano. Esta vez estaba en sus patas el motivo de su vista y no paró hasta topar con mi pierna. Me miró desde lo bajo de su altura hasta lo alto de mis ojos y en esa pequeña distancia sentí lo que tanto ocultaba al mirar el cielo y sus patas, sentí la misma necesidad de llegar más lejos y la profundidad de la tristeza con la que lo recorría, sentía que nos habían aplicado la misma dosis de emociones.

Solo pude abrazarlo y decirle cuánto lo quería y lo sentía al trasmitirle mis penas y dolores tan ajenos a su inocencia.


“Somos animales, por lo que también somos seres instintivos que nos lleva a seguir los pasos de los que más queremos, sin juzgar, sin diferenciar entre el bien o el mal. Pero lo que sí está en nuestras manos son las emociones que realmente deseamos transmitir a nuestros seres queridos, con total sinceridad, con total cariño”

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“Somos animales, por lo que también somos seres instintivos que nos lleva a seguir los pasos de los que más queremos, sin juzgar, sin diferenciar entre el bien o el mal. Pero lo que sí está en nuestras manos son las emociones que realmente deseamos transmitir a nuestros seres queridos, con total sinceridad, con total cariño”


Es hermoso, amo los animales, en especial a los perros, amigo fiel, silencioso, amoroso y siempre prestos a brindarnos su compañía y afecto. Magistral tu pluma miquerido amigo. Me encantó. Gracias. Besos con cariño.
 
Hermosa dualidad forjada con nuestra mascota; emotivas líneas donde fluye el amor al amigo fiel.

Saludos
 
Que lindo relato, se puede entrelazar emociones con los animales porque somos parte de su mundo y ellos forman parte del nuestro, me ha encantado amigo, gracias por compartir tu inspiración, un abrazo grande.
 

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