BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se hundirán mis huesos
entre la tierra caliente,
y vaciaré de esencias
y de imágenes, mis espejos
adocenados por la costumbre
y el hábito. Participaré
de desagravios incuestionables,
de presencias míticas y de cuerpos
extrañados y entrañables.
Felicidad no alcanzaré,
sino paciencia entre las raíces
muertas de los chopos y los abismos.
Abisales serán las distancias
que recorra junto a los esqueletos
blandos y corroídos de decenas
de hermanos caídos en la contienda.
Perfumarán mis manos afligidos
colgantes, y amuletos rescatados de
un orden de tinieblas, harán el secreto
de mi fortuna. Y así, entre
tibias arcillas de bosques seculares,
reposaré mi endeble anatomía
entre miembros descoyuntados
de falsas piedras e ídolos.
©
entre la tierra caliente,
y vaciaré de esencias
y de imágenes, mis espejos
adocenados por la costumbre
y el hábito. Participaré
de desagravios incuestionables,
de presencias míticas y de cuerpos
extrañados y entrañables.
Felicidad no alcanzaré,
sino paciencia entre las raíces
muertas de los chopos y los abismos.
Abisales serán las distancias
que recorra junto a los esqueletos
blandos y corroídos de decenas
de hermanos caídos en la contienda.
Perfumarán mis manos afligidos
colgantes, y amuletos rescatados de
un orden de tinieblas, harán el secreto
de mi fortuna. Y así, entre
tibias arcillas de bosques seculares,
reposaré mi endeble anatomía
entre miembros descoyuntados
de falsas piedras e ídolos.
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