Una incesante e interminable danza nos mueve
mientras algunos sufren el sol, otros la sombra
unos huyen para no encontrar la nada
otros se quedan eremitas de su propia historia.
Azotamos la penumbra de la profundidad del vacío
el alma resplandece tenuemente como vela enferma, absorta
a través de las bajas y brumosas bóvedas de nuestro infierno
acariciando el lodo del silencio y su humedad mohosa.
Dejamos escapar un sueño inabarcable
la fe visionaria nos acomete con su siniestra ronda
nos queda la piadosa labor de subsistir
como nombres ahora olvidados, horrible aparición alta y pavorosa.
Ocultos vislumbramos la triste versión que fuimos
enlutada nuestra pena en páginas de tinta ociosa
ya no somos caminantes que pasamos por la vida
nutrimos la humilde tumba del corazón apacible que reposa.
mientras algunos sufren el sol, otros la sombra
unos huyen para no encontrar la nada
otros se quedan eremitas de su propia historia.
Azotamos la penumbra de la profundidad del vacío
el alma resplandece tenuemente como vela enferma, absorta
a través de las bajas y brumosas bóvedas de nuestro infierno
acariciando el lodo del silencio y su humedad mohosa.
Dejamos escapar un sueño inabarcable
la fe visionaria nos acomete con su siniestra ronda
nos queda la piadosa labor de subsistir
como nombres ahora olvidados, horrible aparición alta y pavorosa.
Ocultos vislumbramos la triste versión que fuimos
enlutada nuestra pena en páginas de tinta ociosa
ya no somos caminantes que pasamos por la vida
nutrimos la humilde tumba del corazón apacible que reposa.