Alfie Arellano
Poeta recién llegado
Al lado de la sucia acera se asomaba
una puerta grande de madera con cristales.
La perilla era similar a un ojo, parecía
que observaba a la gente que pasa cerca.
Al girarla, el chasquido de la cerradura
se queda grabado en la cabeza al instante;
es como tener una fotografía de ese
incanzable ruido, tan sutil y farsante.
una puerta grande de madera con cristales.
La perilla era similar a un ojo, parecía
que observaba a la gente que pasa cerca.
Al girarla, el chasquido de la cerradura
se queda grabado en la cabeza al instante;
es como tener una fotografía de ese
incanzable ruido, tan sutil y farsante.