Señorita Avellaneda
Poeta recién llegado
Nunca pude coordinar mi cuerpo al compás del tiempo, ni tuve la suerte de pronunciar las palabras precisas que el momento me exigía.
Pero hay ciertos sentimientos que me sobornan para decir de la forma más sublime posible, lo que ellos generaron en mi.
Es que quizás nunca habrá -y noto cierta resignación en mis pensamientos- modo alguno de explicar el efecto de tu mirada en mí.
El reloj gira hacia atrás, y otras vez estas vos buscando en mi boca lo que te negabas a sentir...
A mi se caían de las manos, flores preciosas de nuestro amor, con los pies anclados en ese efímero instante que me hizo ser feliz.
Nunca te olvides, querido mío, del naufragio en nuestro río, que fue el mismo que nos vio partir.
Pero hay ciertos sentimientos que me sobornan para decir de la forma más sublime posible, lo que ellos generaron en mi.
Es que quizás nunca habrá -y noto cierta resignación en mis pensamientos- modo alguno de explicar el efecto de tu mirada en mí.
El reloj gira hacia atrás, y otras vez estas vos buscando en mi boca lo que te negabas a sentir...
A mi se caían de las manos, flores preciosas de nuestro amor, con los pies anclados en ese efímero instante que me hizo ser feliz.
Nunca te olvides, querido mío, del naufragio en nuestro río, que fue el mismo que nos vio partir.